Siguiendo el llamamiento de las asociaciones vecinales de Villaverde y Usera, los manifestantes se dieron cita a las 18:30 en tres puntos diferentes (San Fermín, Butarque-Los Rosales y El Cruce), para marchar en tres columnas hasta el tanatorio privado, donde se reagruparon una hora después. Durante el recorrido, los vecinos, de todas las edades y procedentes en su mayoría de estos dos distritos, no cesaron de proferir gritos contra el nuevo proyecto, hartos de que sus barrios acumulen siempre las infraestructuras más nocivas y contaminantes. “Nuestros barrios no son vertederos”, “El crematorio, a La Moraleja” o “Por nuestra salud, cuidemos del Sur” fueron algunos de los lemas más escuchados en las marchas.

A su término, en la explanada que se halla ante el tanatorio de la M-40 y en representación de todas las entidades convocantes, Víctor Renes, de la asociación vecinal Barriada de San Fermín, leyó un comunicado en el que se cuestiona por qué la empresa Parcesa vuelve a intentar por segunda vez la construcción del crematorio. “Lo intentó en 2002, y lo paramos los vecinos con nuestras movilizaciones. Pero dejaron el edificio preparado para construirlo. Y no se les olvida a pesar de lo que dice la ordenanza municipal” que prohíbe que este tipo de instalaciones se construyan a menos de 250 metros de “viviendas o lugares de permanencia habitual de personas”. Y es que, recordó Renes, “a menos de 250 metros del foco de emisión, en los barrios de San Fermín y El Espinillo, tenemos de todo: viviendas, centros educativos, centros de trabajo y centros comerciales, campos deportivos y parques. Y ellos lo saben porque en la propia documentación que han presentado para la licencia lo reconocen”.

En estos años Parcesa ha hecho todo lo posible para que se redujese la distancia mínima permitida, desde presionar al Ayuntamiento de Madrid hasta presentar un recurso a la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, sala que lo desestimó en una resolución del 27 de diciembre de 2011. El Tribunal, a la par que recordaba que el Supremo ya había avalado la distancia mínima de 500 metros que exige el Ayuntamiento de Bilbao, consideró que la restricción de distancia en el caso de los hornos crematorios “es proporcionada al bien jurídico que pretende proteger que en una doble vertiente es el del medio ambiente y la salubridad de las personas, no en vano se trata de una actividad calificable de molesta e insalubre”.

“Entonces, ¿por qué vuelven a la carga? ¿Por qué presionan y presionan?” gritó Renes en nombre de sus vecinos, antes de adelantar una posible respuesta: “Porque quieren tener todo de cara a presionar al Ayuntamiento y conseguir en 2016 la privatización total de la Funeraria de Madrid. Esta es la cuestión. Por ello, en ese momento Parcesa, SA, quiere tener las manos libres y tener en la propia ciudad de Madrid sus crematorios. Por lo que lo único que hay en esta empresa son puras razones de negocio y competitividad en el negocio”, subrayó, antes de continuar: “Ni razones humanitarias, ni de servicio a los ciudadanos. Puras razones de colocarse a la cabeza del negocio post-morten, al que no se atreven a llamarlo así, y lo tapan llamándolo servicios profesionales y humanitarios. Para estas empresas, para Parcesa, ni medio ambiente, ni emisiones, ni contaminación, ni distancia, ni vecinos, ni nada de nada. Sólo su negocio. ¿Qué más les da que el propio tribunal diga que se trata de una actividad insalubre, nociva para la salud? Esto no entra en sus cálculos. Una vez más los derechos de los ciudadanos a su salud quedan por debajo de sus intereses de negocio”, remachó.

“¿Quién nos dice que aunque lo paremos ahora, como lo paramos en 2002, no van a volver a la carga dentro de unos años? ¿Quién nos asegura que tenemos nuestra salud protegida? ¡Vecinos y vecinas de Usera y Villaverde!: no puede ser que nos pongan, ni ahora ni nunca, una instalación nociva e insalubre para nuestra salud que quedaría para siempre”, indicó.

Por eso, las asociaciones vecinales, que han recabado el apoyo de miles de vecinos y decenas de entidades sociales en forma de alegaciones, no solo exigen al Ayuntamiento de la capital que rechace la petición de licencia de construcción del crematorio que ha realizado Parcesa sino que demandan una normativa más restrictiva, que proteja mejor la salud de los ciudadanos. En este camino, hasta el momento, han recibido el apoyo de partidos políticos como Ahora Madrid y el PSOE y de los concejales presidentes de las juntas de Villaverde y Usera.

“Lo que estamos haciendo es luchar por la dignidad del Sur, porque el Sur no es ni el desguace, ni el vertedero, ni el almacén de los residuos y desechos de Madrid, como se ha venido haciendo hasta ahora”, concluyó Víctor Renes ante las cientos de personas reunidas frente al tanatorio de la M-40.

En lo que supone un nuevo paso en la lucha por la paralización del proyecto de nuevo crematorio, coincidiendo con la junta de gobierno del consistorio de la capital, mañana jueves representantes vecinales registrarán en el Palacio de Cibeles alrededor de 15.000 alegaciones individuales contra la construcción de la instalación contaminante.