El espectáculo Varekai, del Circo del Sol, ha dejado huella no sólo en la memoria de los centenares de espectadores que acudieron a verlo durante los meses de diciembre y enero. Tras la visita de la compañía, uno de los grandes pulmones verdes de la capital ha quedado irremediablemente dañado con el asfaltado de una superficie de 10.000 metros cuadrados en una zona antaño poblada por pinos de más de 50 años que el Ayuntamiento de Madrid ha destrozado para un espectáculo que apenas ha durado dos meses.

‘El Ayuntamiento de Madrid ni siquiera respeta la Casa de Campo, declarada Bien de Interés Cultural. Asfaltó 10.000 metros cuadrados en el lugar conocido como Mayorales para que el Circo del Sol ofreciera allí su espectáculo. El impacto medioambiental de su paso por la capital ha sido, por tanto, grave por la aglomeración de visitantes y por la permisividad del Ayuntamiento a la hora de dejar que cientos de coches aparcaran de forma incontrolada destrozando cubiertas vegetales. Esto demuestra su escaso interés por conservar el parque, a pesar de las obligaciones que le han sido asignadas por las leyes sobre el Patrimonio Histórico Español y también de la Comunidad de Madrid y de estar preparando un informe para declarar nuevamente el parque como Bien de Interés Cultural en la categoría de sitio histórico. Está claro que no es el lugar idóneo para esa clase de espectáculos aunque vengan auspiciados por la concesión a empresas pseudo municipales que están explotando el recinto ferial’, denuncia Paco González, uno de los portavoces de la Plataforma Salvemos la Casa de Campo.

La Plataforma reclama tanto al Ayuntamiento de Madrid como a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid que prohíban, en lo sucesivo, estos eventos y exigen que repueblen, de forma inmediata, la zona perjudicada e instalen los necesarios elementos que impidan el aparcamiento de vehículos fuera de los ya existentes en los dos restaurantes que actualmente funcionan en el recinto ferial. Para animar a las administraciones, el pasado sábado activistas de la Plataforma y vecinos del barrio de Batán ‘plantaron’ varios árboles y bolardos. ‘A ver si así cunde el ejemplo’, sentencia González.