Las asociaciones vecinales que forman parte de la Coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa y de la Plataforma Salvemos la Casa de Campo, así como Ecologistas en Acción y A Pie no daban crédito: la concejala de Urbanismo del Ayuntamiento inauguraba la Senda Real GR-124 en el marco de las actuaciones que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Madrid como muestra de su compromiso con el medio ambiente y la movilidad sostenible. Estas entidades califican el acto como “una vergonzosa e indebida apropiación de una iniciativa ciudadana por parte del Ayuntamiento de Madrid, que contó en la inauguración con el silencio cómplice de las autoridades universitarias”.

La lucha por la recuperación de este espacio se remota al 4 de octubre de 1999. Aquel día un nutrido grupo de personas se abría paso desde Madrid para recorrer los 48 kilómetros que separan la capital madrileña de Manzanares El Real, en plena sierra del Guadarrama. Nacía así la primera Marcha por la Senda Real. Desde entonces estas organizaciones han realizado una marcha anual en otoño para reivindicar el derecho de trasladarse a pie por caminos históricos y vías pecuarias. “Estas vías de comunicación pedestre -denuncian- han sido aplastadas y devoradas por otras vías de comunicación llamadas de `amplia capacidad’ o autovías. El paseo hasta El Pardo en bici o a pie se convertía así en una operación suicida debido a las ampliaciones de las carreteras de la zona, pero las organizaciones convocantes estaban decididas a recuperar el terreno perdido”, narran.

Por eso, consideran “vergonzoso” que las autoridades “hagan un uso perverso de una iniciativa ciudadana que comenzó a gestarse hace 12 años. Por medio hay juicios, cortes de alambradas, broncas con vigilantes, prohibiciones de paso… que constituyen el haber de estas entidades, de manera que los cientos de personas que han caminado en estas marchas anuales son las artífices de que Madrid disponga de este camino, y no el Ayuntamiento de Madrid.

Falta de rigor informativo

Pero el reconocimiento de la autoría de la iniciativa no es lo único que molesta, y sorprende, a vecinos y ecologistas: “los paneles informativos contienen errores históricos, lejanos y cercanos, que descalifican tanto al Ayuntamiento de Madrid como a las autoridades académicas responsables, que se verán obligadas a gastar más dinero par rectificar y corregir la información”, rematan.