La cesión de la Caja Mágica al equipo Hispania de Fórmula 1 como sede corporativa, firmada el 10 de febrero, no han hecho más que confirmar los peores augurios del vecindario de San Fermín, cuya paciencia por las molestias que causa la infraestructura hace tiempo que llegó a su fin. Desde que se inaugurara la “joya de la corona” de la candidatura olímpica madrileña, en 2009, la asociación vecinal de la barriada ha demandando en reiteradas ocasiones una solución a los problemas de movilidad que generan sus celebraciones y eventos. Pero las propuestas que ha hecho para resolver el acceso al complejo deportivo, y las propuestas de solución para que San Fermín no siga siendo el “parking gratuito” de la Caja Mágica y de espacios de parking que mitigarían la “invasión” de vehículos privados que sufre el barrio en cada fasto, ha caído hasta ahora en saco roto.

Y lo mismo ha sucedido con la petición de implementar el orden público en la zona cuando se organizan macrofiestas: “solo ponen seguridad en los accesos a las puertas, para cobrar las entradas, pero en el resto del barrio nada de nada”, indica Víctor Renes, presidente de la Asociación Vecinal San Fermín. En el último consejo de seguridad del distrito, la entidad trasladó a los responsables de la Junta Municipal de Usera una contundente queja sobre el macrobotellón que se organizó en el barrio el pasado 1 de enero como consecuencia de una megafiesta tecno en la Caja Mágica. Los miles de congregados a esta fiesta que se dieron cita produjeron un caos de convivencia, hasta llegar a lo peor, o sea, a “los enfrentamientos que se dieron entre algunos exaltados y vecinos”, subraya Renes.

Más allá de estas denuncias, la entidad ciudadana exige que, tal y como acordó el pleno de la junta de Usera en abril de 2011, la instalación se abra a un barrio y a un distrito con enormes carencias en equipamientos deportivos públicos, en las condiciones de los polideportivos municipales. “No es de recibo que el centenar de niños y niñas de nuestra escuela de baloncesto tengan que entrenar en canchas que están intratables, y carecen de luz y de servicios, mientras la Caja Mágica solo ofrece clases de pádel y tenis a unos precios que triplican o más los de cualquier polideportivo municipal”, aclara Renes. La infrautilización del complejo deportivo es un argumento más para que sus instalaciones acojan ésta y otras iniciativas de deporte de base del barrio y del distrito.

Una y otra vez, los representantes vecinales se han topado con buenas palabras de los responsables municipales. Pero nada más. “No hacen otra cosa que pasarse la patata caliente de un departamento a otro y marear la perdiz” se queja Renes. Hartos de esta situación, los vecinos y vecinas han planeado un calendario de movilizaciones que arrancará el próximo 17 de febrero con un carnaval reivindicativo. Después, están dispuestos a convocar al vecindario para que acondicione una parcela con objeto de ofrecerla como aparcamiento a los usuarios de la Caja Mágica.

Si no se ponen en marcha ya las soluciones que en todas las reuniones con los responsables públicos siempre han sido calificadas de lógicas, buenas y necesarias, pero no se han hecho, manifiestan su disposición a manifestarlo delante de la Caja Mágica. Además de llevar su protesta hasta el palacio de La Cibeles, en una marcha que partirá del propio barrio de San Fermín. La campaña finalizará en mayo, el mismo día de la inauguración del Mutua Madrid Open, con una inauguración vecinal alternativa.