Las pruebas de mamografías resultan esenciales para la detección precoz del cáncer de mama, una enfermedad que cada año provoca la muerte a unas 6.000 mujeres en España. Por eso, es importante que se hagan adecuadamente y con el control riguroso de los médicos. Si las mamografías se realizan “extramuros” de la sanidad pública, como sucede en estos momentos en un alto porcentaje en la Comunidad de Madrid, “se pierde el vínculo entre facultativos y quienes elaboran las pruebas, la confianza y el trabajo coordinado”, indica la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública (MEDSAP)-Marea Blanca. Pero además, según esta red ciudadana, no tiene sentido que se externalicen unas pruebas que, como antaño, se pueden realizar perfectamente en los centros públicos.

La Comunidad de Madrid dice “que no tiene dinero pero a nadie se puede engañar ya con este argumento, ni sobre lo que supone la empresa privada, cuyo principal fin es la recaudación de beneficios económicos, cuanto más mejor, que en casos como éste son puro traslado del dinero público, del dinero de todas y todos, a bolsillos particulares que en la mayoría de los casos acaban en fondos de inversión. Todas la mamografías de la Comunidad de Madrid son por ello más caras y menos eficaces”, subraya la MEDSAP, antes de continuar con su argumentación. “Existen además problemas añadidos que explicitan lo inadecuado de una compra de pruebas en paquete y a un precio fijado limitado. Si aparecen indicios de problemas, las empresas no hacen nada más que lo contratado; si surgen dudas no existe relación entre médico y técnico gestor de la mamografía y son numerosas las ocasiones en las que esas mamografías no sirven y hay que repetirlas. Con tantas obviedades sobre el deterioro del servicio, ¿por qué nos impiden acudir a la sanidad pública” se preguntan las entidades sociales. Es un hecho que la Consejería infrautiliza los mamógrafos de los hospitales públicos, no se contrata a profesionales, mientras se gastan millones de euros en costear las mamografías en centros privados.

Ante una medida claramente “absurda o interesada” la MEDSAP, de la que forma parte la FRAVM, inició el 19 de octubre una recogida pública de firmas para devolver la detección precoz del cáncer de mama al sistema sanitario público. En el marco de esta campaña, que se prolongará varias semanas, hoy ha consignado las primeras 16.000 rúbricas. La vuelta a la sanidad pública de las mamografías implica la rescisión de los contratos firmados en 2012 entre la Comunidad de Madrid y la AECC por un periodo de cuatro años para la realización de mamografías de cribado en unidades móviles (los llamados mamo-bus) y de aquellos firmados en 2014 con nueve centros privados por el mismo periodo de tiempo para la realización de mamografías en unidades fijas y pruebas complementarias.