Argumosa, 11 se ha convertido en todo un símbolo de la lucha por el derecho a la ciudad y a la vivienda en el barrio de Lavapiés, una de las zonas más afectadas por la subida de los precios del alquiler. Una parte de sus vecinos y vecinas, la mayoría de edades avanzadas, ha decidido presentar batalla para impedir la expulsión de un barrio en el que llevan viviendo décadas. Es el caso de Mercedes Sarmiento, de 68 años, que reside en Lavapiés desde hace 30 años y desde 18 años en Argumosa, 11. Con la pensión no contributiva de unos 400 euros que percibe cada mes, consigue pagar, no sin dificultades, los 320 euros de su alquiler. Pero sabe perfectamente que si la echan de su actual hogar, con su renta será imposible encontrar otra vivienda en alquiler en el barrio en el que tiene su centro de salud, sus tiendas, sus amistades, en definitiva, su vida.

Y eso es precisamente lo que tiene previsto hacer la inmobiliaria que ha comprado los 33 pisos del edificio, Inversión en Proindivisos S. L. que, al igual que ha hecho con otros inquilinos, ha enviado un burofax a Sarmiento anunciando la finalización (y no renovación) de su contrato, y una fecha límite para que abandone su hogar. En su caso, el próximo 30 de junio. Pero Mercedes no se piensa ir. No al menos hasta que consiga, junto al resto de vecinos que están en su situación, una solución digna, una salida que pasa por seguir residiendo en la zona con un alquiler asumible.
Lavapiés forma parte de Centro, el distrito que en el último cuatrimestre de 2017 acumuló los precios de alquiler más altos de la ciudad (19 euros m²) . También es el que concentra la mayor cantidad de viviendas turísticas.

“Es inadmisible que cuando finalizan los contratos de alquiler como los de Argumosa, 11, las empresas propietarias suban el alquiler hasta un 300% con el único fin de expulsar a vecinos que tienen rentas modestas, aunque lleven viviendo en el barrio 30 años; esto no podemos permitirlo”, sostiene Manuel Osuna, portavoz de la Asociación Vecinal La Corrala. “Y tampoco es admisible -continúa- que en Lavapiés se sigan construyendo hoteles cuando la Administración debería construir viviendas sociales para que, entre otras cosas, bajaran los precios de la vivienda”.

La Corrala lleva meses denunciando “el proceso de expulsión de los vecinos del barrio” ante la subida de los precios de la vivienda, un hecho motivado en buena medida por la progresiva turistificación del barrio. De hecho, los damnificados de Argumosa, 11 están convencidos de que Inversión en Proindivisos convertirá el inmueble en un negocio de apartamentos turísticos. Ante la expansión de este fenómeno, la asociación vecinal ha abierto un espacio de información y asesoría para residentes y comunidades afectadas por pisos turísticos los lunes de 17:00 a 19:00 en su local, sito en la calle Lavapiés, 38.

Foto: Olmo Calvo.