Estos extras, que han aparecido por vez primera en las nóminas de diciembre y llegan a alcanzar los 1.700 euros, derivan de un convenio entre el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y la Comunidad de Madrid firmado el 15 de septiembre de 2008 (BOE 237 del 1/10/08). Un acuerdo que perseguía la puesta en marcha de un programa piloto para el estudio del comportamiento de los procesos de Incapacidad Temporal (IT) derivados de ciertas patologías que, como indica la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria, ‘en el fondo asumía el objetivo de controlar la prestación por IT’.

El convenio y los incentivos económicos se han puesto en marcha sin conocimiento de los propios profesionales y hasta el momento han sido rechazados por numerosas sociedades y entidades médicas. Las 14 enfermedades a las que hace referencia son las siguientes: ‘trastornos neuróticos, trastorno depresivo no calificado bajo otros, hernia inguinal, osteoartrosis y enfermedades afines, trastorno interno rodilla, otros trastornos y trastornos neom. de articulación, trastorno del disco intervertebral, otras alteraciones de la columna, otras alteraciones de espalda no especificadas, tendinitis intersecciones periféricas y síndromes conexos, otros trastornos de sinovia tendón y bursa, trastorno de músculo ligamento y fascia, trastornos tejidos blandos y, por último, esguinces y torceduras de tobillo y pie’.

El departamento de Juan José Güemes y el INSS, ‘una vez más, han puesto en marcha este nuevo sistema de control de las bajas médicas, de dudosa ética, sin ningún tipo de consenso y con un gran desconocimiento de la actividad de los médicos de familia, de su compromiso con el sistema sanitario y con sus pacientes, y de la realidad de la atención primaria madrileña’, indican los responsables de Sanidad de la FRAVM. ‘Ambos organismos -continúan- en vez de incentivar para reducir las bajas, deberían ponerse de acuerdo para mejorar la realidad actual. Por ejemplo, con objeto de paliar algunos de los 14 trastornos mencionados, deberían dotar a los centros sanitarios de plantillas profesionales adecuadas para no demorar citas de rehabilitación, intervenciones quirúrgicas o, simplemente, pruebas complementarias. Así se controlaría mejor la reducción de los días de baja laboral’, aseguran los representantes ciudadanos.

Por todo ello, la FRAVM, en sintonía con las principales organizaciones de los profesionales de la salud primaria madrileña, solicita la retirada de unos incentivos que ponen en riesgo la imparcialidad y equidad de los médicos y no premian la eficacia sino única y exclusivamente el ahorro. ‘No se puede pervertir la función fundamental de la medicina, que no es otra que mejorar la salud de los usuarios, sometiéndola a las leyes del mercado; y tampoco se puede, bajo la justificación de disminuir gastos, atacar un derecho básico de los trabajadores, que garantiza el descanso debido y el mantenimiento del puesto de trabajo cuando están enfermos’, concluyen las asociaciones vecinales.