Sin duda, resulta positivo que 1.550 viviendas de las 4.400 proyectadas tengan algún tipo de protección pública, y que se amplíe el espacio destinado a zonas verdes, que ha pasado de los 177.000 m² del plan inicial a los 227.000 m² actuales, pero hay diversos aspectos que sin duda conviene revisar.

El primero, el de las conexiones del nuevo barrio con su entorno, que a todas luces resultan insuficientes. El proyecto plantea la ejecución del tramo de circunvalación, interno al sector, en la segunda etapa de urbanización y edificación, de tal forma que, a tenor de la AV El Cerro, “la mayor parte del tráfico” de salida del barrio transitará “por las avenidas de Berlín, de Moscú y de Manuel Azaña hasta la M-45, como ya ocurre actualmente con el inducido por la C-70”, una “perspectiva absolutamente rechazable e impropia de una actuación que debe velar por no empeorar las condiciones ambientales, de calidad del aire, ruido y seguridad del entorno”. La vecindad de los barrios de Ciudad 70, La Colina y El Esparragal, pero también de Coronas, en San Fernando, sufrirán sin duda un importante incremento del tráfico de paso, máxime si finalmente no se realiza una glorieta en la carretera de Mejorada, actuación que depende también del Ayuntamiento de San Fernando de Henares.

Tanto El Cerro como Parque Henares demandan la construcción de esta glorieta (que también serviría para mejorar el acceso directo a Urgencias y otros servicios del Hospital del Henares) y, más importante aún, un enlace directo con la M-45 por la zona de La Barrancosa. El nuevo barrio se extenderá hasta el borde de la Cañada y quedará a tan solo 500 metros de esta autovía, pero el proyecto del Ayuntamiento de Coslada “no ha considerado la liberación complementaria de suelo y obra de urbanización necesaria” para realizar este lógico enlace. La asociación vecinal cosladeña solicita incluso que se supedite la concesión de cualquier licencia de edificación residencial en el Jarama a la ejecución de la citada conexión viaria. “Es la solución más adecuada para paliar los problemas de movilidad”, subraya la otra entidad.

Respecto a los costes de estas conexiones, El Cerro tiene claro que deberían ser asumidos por las juntas de compensación de los dos sectores afectados, de manera proporcional y en función del número de viviendas de cada uno. De igual forma, tendrían que hacerse cargo de los gastos derivados de la liberación del suelo y urbanización de las tres unidades de suelo urbano en la Cañada Real que prevé el plan urbanístico. “El ámbito de esas unidades debe quedar incorporado íntegramente al proyecto de urbanización e incluirse en la primera etapa de ejecución de obras”, indica la entidad ciudadana.

El segundo bloque de alegaciones de El Cerro tiene como objetivo desarrollar más los desplazamientos peatonales y en bicicleta. Si bien el proyecto municipal contempla un carril bici perimetral al ámbito de actuación, no incluye su conexión con la red ciclista existente. Por ello, la entidad vecinal propone la realización de “amplias conexiones peatonales y ciclistas hacia el norte, con la Rambla Central de Coslada, con el centro de San Fernando de Henares y hacia el Suroeste con los sectores de la Barrancosa y la Colina”. Además, sugiere la construcción de una “pista ciclable, transversal, este-oeste, por la avenida Marie Curie, enlazando las perimetrales” y que “se defina con precisión la sección conveniente para la unidad AAis1, incluyendo además de la calzada para el tráfico rodado la prolongación de la pista ciclable, e itinerarios peatonales accesibles, amplios, cómodos y agradables (arbolado) de conexión con las avenidas de Berlín y Madrid”.

Respecto a los equipamientos proyectados, si tenemos en cuenta las necesidades para 4.400 viviendas, estos resultan insuficientes, por lo que la AV El Cerro propone su ampliación en un 50%, y que el espacio disponible “se concrete en menos parcelas y mayores superficies”. De otra manera, el total del terreno de reserva serviría únicamente para satisfacer la demanda de centros educativos, quedando excluidos otros servicios públicos.

Por otro lado, la asociación sugiere una “modificación de las zonas verdes y espacios libres que permita la configuración de pequeños parques próximos a las viviendas”. “En caso necesario se podría aumentar un poco la altura de las cinco plantas previstas para las edificaciones, reduciendo así la extensión de las parcelas destinadas al uso residencial y aumentando en la proporción las de los usos señalados anteriormente”, puede leerse en el escrito de alegaciones de El Cerro.

Respecto a la tipología de la vivienda, el colectivo ciudadano insiste en la necesidad de construir viviendas en alquiler de promoción pública para atender la elevada demanda existente en el municipio, para lo cual el Ayuntamiento debe alejarse de la tentación de generar ingresos mediante la enajenación de parcelas residenciales, buscando compensar algunos de los costes de la actuación.

Por último, la AV El Cerro sugiere que el nuevo barrio se convierta en un ejemplo de sostenibilidad, eficiencia energética y accesibilidad, asumiendo requisitos más exigentes que los que establece el propio Código Técnico de la Edificación, “con estímulos que prioricen los intereses de los propietarios y usuarios finales de las viviendas frente a la de los promotores que buscan el cumplimiento mínimo de las normas, al menor coste”.