Para sorpresa de la vecindad, la semana pasada aparecieron en las vías de acceso al terreno carteles indicando que los propietarios de los vehículos allí aparcados debían retirarlos antes del 30 de septiembre por causa de las obras de la nueva residencia. Pero las y los afectados no solo no los han movido de sitio sino que retiraron las vallas que para tal fin habían sido colocadas. Ante la resistencia ciudadana, esta mañana unos operarios escoltados por la Policía Municipal han colocado vallas más altas y resistentes con el propósito de que los trabajos puedan comenzar mañana.

Residencias Asistidas, propietaria de los centros Los Nogales, no lo va a tener fácil. Esta tarde a las 19:00 la vecindad se ha autoconvocado en la parcela de la discordia para debatir cómo enfrentarse a un problema que afecta, de manera directa, a 200 personas. Y mañana desde primera hora estará alerta para movilizarse en cuanto vea aparecer una máquina. Debido a la situación del terreno, la empresa solo puede comenzar las obras ocupando parte de los jardines y viales de los edificios circundantes, que pertenecen a las comunidades de propietarios, y estas no están dispuestas a permitirlo.

Pero ¿por qué se da esta oposición vecinal? Cuéllar lo resume en pocas palabras: “el proyecto es una auténtica barbaridad urbanística. Pretenden construir un edificio de cinco plantas con 153 plazas de garaje en una parcela minúscula, lo que situará sus muros a cuatro metros de las ventanas de las viviendas de los vecinos. Además, para ejecutar el acceso desde la calle deben superar un desnivel de 3 metros, por lo que deberán construir una rampa del 10%”.

La urbanización de San Gerardo 11 se encuentra paralizada desde 2003, año en el que “los vecinos de la Fase III de nuestro barrio se vieron sorprendidos por la presencia de operarios, que acompañados de un camión cargado de vallas y una máquina excavadora, pretendían abrir, sin aviso alguno, un acceso al solar. Gracias a la rapidez de algunos vecinos, pocos pero valientes, y la participación de la Asociación de Vecinos Poetas Dehesa de la Villa, lograron persuadir a los que intentaban destrozar un jardín y un vial, de tal pretensión”. La cosa fue bien porque sus promotores de la obra carecían de licencia de obra, algo que, aparentemente, no sucede ahora.

Desde aquella fecha la entidad vecinal ha mantenido numerosos contactos con responsables municipales para demandar que la parcela se destine a zona verde y de esparcimiento, y que cualquier proyecto urbanístico, como el de la residencia de mayores, sea reubicado en un lugar más adecuado. Durante su mandato, el equipo de Manuela Carmena mantuvo el expediente congelado, pero ahora “el Ayuntamiento nos ha abandonado completamente”, asegura el presidente del colectivo vecinal, cuyos abogados trabajan en estos momentos para tratar de paralizar las obras.

Al igual que hicieron en septiembre de 2017, cuando se produjo el segundo intento de construcción del vial de acceso a la parcela, la asociación ha pedido “a todos los vecinos del barrio” de la Ciudad de los Poetas que “se solidaricen con los vecinos de la Fase III y Ampliación, así como con los edificios afectados de la calle Federico Carlos Sainz de Robles, y les acompañen en sus protestas para salvarlos de esta atrocidad”.