La Latina es el único de los seis barrios del distrito Centro de Madrid en el que el Ayuntamiento no regulará este año el tráfico para favorecer la prioridad peatonal. Y ello a pesar de las repetidas peticiones transmitidas en ese sentido por la AV Las Cavas y Costanillas y por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) al Consistorio y de la unanimidad de todos los grupos políticos con representación municipal en favor de la medida, puesta de manifiesto en el pleno del 28 de julio de 2014.

La FRAVM saluda el anuncio de la conversión del barrio de Ópera en área de prioridad residencial a partir del 1 de agosto y la promesa de que, en lo que queda de mandato, el Ayuntamiento abordará las APR de Justicia y Universidad, pero reclama el mismo tratamiento para La Latina, el único lugar de paso de vehículos y de aparcamiento para todo el que quiera ir al centro en coche, lo que supondrá un alarmante incremento de tráfico en un barrio caracterizado por la concentración de locales de ocio nocturno y de vehículos y por la falta de aparcamientos.

La AV Las Cavas y Costanillas, que va a retomar una recogida de firmas para exigir al Ayuntamiento de la capital la declaración de APR de su barrio denuncia que los responsables municipales les han dejado “en el más absoluto abandono y desprotección con la mayor contaminación ambiental y acústica de todo Madrid”después de la “muy significativa” reunión que mantuvieron con organizaciones empresariales como la CEIM, Ocio Nocturno… y sólo dos asociaciones vecinales de las 10del distrito.

“El Ayuntamiento ha favorecido los intereses empresariales a las necesidades de los vecinos”, remacha” y “no los intereses de empresas relacionadas con la innovación tecnológica ni con la creación de un tejido productivo, ni siquiera con un turismo de calidad, sino a lo único que se le ocurre a este gobierno municipal: el negocio del alcohol”.

Y añade: “incapaz de crear un modelo de ciudad coherente, sectoriza Madrid en diversos monocultivos: burbuja inmobiliaria en el norte (la resucitada Operación Chamartín), comercio gris alrededor de la Puerta del Sol (las mismas tiendas que uno puede encontrar en cualquier ciudad europea), y alcohol, ruido y suciedad en nuestro barrio (una especie de Lloret sin mar o de Magaluf sin piscina)”.

La asociación reivindica que su barrio debería ser, “por derecho histórico y defensa del patrimonio colectivo”, “uno los más protegidos”, un lugar amable y habitable para los turistas y para sus vecinos y vecinas.