El pasado 3 de junio, el Consejo Territorial del distrito de Fuencarral volvió a reunirse tras un parón de varios meses, provocado por la convocatoria de las elecciones para elegir los nuevos cargos de este espacio de participación ciudadana. El proceso electoral ha dejado un amargo sabor de boca a los representantes de algunas asociaciones vecinales y colectivos del distrito por la “intervención” de los representantes políticos de la Junta Municipal dirigida, a juicio de la AV La Flor, a “controlar aún más el Consejo”.

Los portavoces de la entidad narran así el desarrollo de las elecciones del Consejo Territorial del distrito de Fuencarral, presidido por Elena González Móñux: “Se presentaron dos candidaturas, una apoyada por la Junta y otra apoyada por asociaciones vecinales, AMPA y comerciantes. Las votaciones, que fueron precedidas los días anteriores de llamadas a las asociaciones por parte del consejero de la Junta Municipal, dieron la mayoría a la candidatura de ésta”.

El resultado de las elecciones y la actuación de los responsables de la Junta ha desmotivado al resto de asociaciones vecinales del distrito. ‘No sabemos el porqué del interés de la Junta por controlar aún más el consejo: el representante de la asociación de vecinos de Mingorrubio, ahora portavoz del Consejo Territorial es, además, vocal-vecino del PP en el distrito. Lo que sí tenemos claro es que este no es el camino para que las asociaciones ciudadanas y los vecinos y vecinas de los barrios trabajemos junto a la Administración local. Si los Consejos Territoriales son órganos de participación de la ciudadanía en términos de consulta y debate, que no de decisión y ya se nos quedaban muy cortos con la normativa vigente, intentar controlarlos `metiendo’ a asociaciones fantasma, virtuales, inexistentes o utilizando las subvenciones y otras presiones, resulta francamente patético”, denuncia la AV La Flor de Fuencarral. Y añade: “La utilidad de este órgano es, teóricamente, la de poner sobre la mesa los problemas del distrito, debatirlos entre los distintos sectores implicados, incluyendo a la Administración, por supuesto, y proponer soluciones consensuadas que después el Ayuntamiento verá si acepta o no. Pero si esta utilidad teórica resulta, además, pervertida por maniobras de control de los sectores con los que supuestamente el Ayuntamiento debería consensuar, el resultado es que, efectivamente, el Consejo Territorial tomará acuerdos `de acuerdo’ con la Junta, pero en realidad, lo único que consigue, además de demostrar que el Ayuntamiento no cree siquiera en la validez de su propia normativa, es que las asociaciones vecinales y ciudadanas que realmente apostamos por una participación plural real de la ciudadanía organizada y no organizada, carezcamos de un espacio de debate con la Administración, y tengamos que utilizar otros cauces institucionales para hacer llegar nuestras propuestas”.

A pesar de todo, agrega, ‘las asociaciones vecinales tenemos claro que nuestros principales esfuerzos deben estar dirigidos a trabajar con nuestros vecinos directamente en los barrios, que es donde podemos ir construyendo día a día retazos de democracias participativas. Pero también creemos que los espacios de debate, propuestas y acuerdos conjuntos con la Administración local son necesarios para la resolución de muchos problemas y para la puesta en marcha de procesos de desarrollo comunitario en los barrios. Desgraciadamente, no todos lo vemos así”, concluye la entidad.