Así, después de una ponencia a cargo de Ramón Plana, biólogo y consultor de gestión de residuos orgánicos, se iniciará una mesa de debate en la que participarán Ángel Ramos (PP), Ana Rodríguez (Ciudadanos), Luís Olías (PSOE) y Alejandro Sánchez (Equo-Podemos).

Detrás del acto se encuentran los colectivos que hace casi un año lanzaron la campaña #QuieroUnMarron , es decir, el Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, ARBA, Coopera y Composta, la Asociación Economías Bioregionales (EBR), la Red de Huertos Urbanos de Madrid y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). Lo hicieron con el fin de mover a las administraciones, los grupos políticos y a la ciudadanía en favor de la expansión de la recogida selectiva y de una adecuada gestión de la fracción de restos orgánicos de nuestra bolsa de basura. Actualmente son muy pocos los ayuntamientos madrileños comprometidos con este tipo de recogida, y esto hace muy difícil que lleguemos a cumplir con la Directiva 2008/98/CE y la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados, que marcan el año 2020 como fecha límite para alcanzar un porcentaje de reciclaje del 50% de los residuos domésticos.

Por ello, el pasado 18 de febrero las citadas organizaciones enviaron una carta a los 179 ayuntamientos de la Comunidad de Madrid invitándoles a aprobar mociones con el compromiso de “promover políticas de gestión de residuos que impliquen la separación de la materia orgánica y su posterior tratamiento de formas ambientalmente sostenibles”. Según el texto modelo enviado por las entidades vecinales y ecologistas para que los consistorios lo debatan y sometan a votación, “el Ayuntamiento propiciará actividades en su población para informar, fomentar y concienciar sobre la necesidad de dicha separación” y para “apoyar, proponer y ejecutar planes que supongan la separación de la materia orgánica del resto de los residuos y su posterior tratamiento de forma ambientalmente sostenibles”.

Recordemos que del total de los residuos domésticos, la materia orgánica supone un 40% (170 kg/año por persona). La gran mayoría de este porcentaje se recoge mezclado con otro tipo de residuos y es tratado como simple “basura”, es decir, su destino es el vertido o la nociva incineración. Conseguir una adecuada y eficiente separación y recogida selectiva es urgente para cumplir con las exigencias de la normativa europea y evitar futuras multas a ayuntamientos. Pero, sobre todo, la transformación de estos residuos en un compost de calidad tiene numerosos beneficios, entre los que destacan la disminución de la contaminación provocada por la actividad de los vertederos, un incremento del contenido de materia orgánica en nuestros suelos agrícolas y un ahorro del coste económico del uso de fertilizantes de síntesis y de la degradación ambiental que supone su uso.