En torno a las 7 de la mañana de hoy varios agentes de la Policía Nacional han entrado en el centro social Casablanca, situado en el número 23 de la calle Santa Isabel, para desalojarlo. Ponían fin así, por orden del juzgado de instrucción número 38 de Madrid y a instancias de la empresa propietaria del edificio, a más de dos años de intensa actividad.

El inmueble, abandonado desde hacía años, fue ocupado por un grupo de jóvenes en abril de 2010. Desde entonces, el centro social ha albergado numerosas actividades culturales, formativas, sociales, políticas, educativas… , tales como talleres para arreglar bicicletas, de empleo, de cine, conciertos, proyecciones, presentaciones de fanzines… Un programa autogestionado por algunos de los numerosos colectivos que conforman la activa red social de Madrid y cuyo resultado es más rico que el que ofrecen muchos centros culturales gestionados por las administraciones y sostenidos con dinero público.

En el momento de su desalojo, el centro social Casablanca albergaba más de 10.000 volúmenes de Bibliosol, una biblioteca construida de forma colaborativa por las personas que dan vida al 15M, material de teatro…

El desalojo de hoy, sumado al que se produjo en Usera el pasado mes de julio (La Osera de Usera) y a los que les precedieron vuelve a vaciar de contenido a un edificio que volverá a caer en el abandono más absoluto con el único fin de convertirse en pasto de la especulación inmobiliaria.

La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) reclama respeto a los proyectos de autogestión promovidos por colectivos de base con el objeto de construir espacios de encuentro abiertos a la participación de la ciudadanía toda vez que contribuyen a la creación de un tejido social vivo, democrático, independiente y transformador.