“Desde que se produjo el primer confinamiento, las reuniones presenciales se paralizaron y la comunicación con el Gobierno municipal -que ya era pésima- prácticamente desapareció. Consideramos que había otras vías, que se han puesto en marcha en contadas ocasiones, y siempre cuando los movimientos sociales las han pedido. Podemos decir que la participación ha sido nula, algo que, a juzgar por los hechos, parece que le ha venido bien al Gobierno municipal, cuando en momentos como los que vivimos la comunicación y el diálogo es más necesario que nunca. Existen otros canales de comunicación, como el correo electrónico, el teléfono etc., para el diálogo, pero resulta más cómodo mirar para otro lado, poniendo de excusa las medidas de confinamiento”. De esta manera comienza el escrito de la asociación vecinal, que recuerda que “las instituciones tienen la obligación de cumplir con sus obligaciones, entre las que se encuentran garantizar el derecho a la vida de la ciudadanía cuando se produce una situación como la actual y la de comunicarse con el tejido asociativo por los medios que la situación permita, trabajando juntos en lo que sea posible”, dos cosas que “no se han hecho”.

Lamentablemente, “miles de personas han pasado, y están pasando, por situaciones muy difíciles que necesitan el apoyo de las instituciones”, pero a menudo “se han encontrado con las puertas cerradas, sin saber a dónde dirigirse, sin tener información sobre qué hacer, careciendo de recursos para continuar comiendo, pagar la renta o hipoteca de la casa, la luz, el teléfono, por haber perdido el trabajo”, indica la entidad.

Ante esta situación y al ver que las instituciones públicas no estaban a la altura del momento, colectivos sociales de la localidad pusieron en marcha medidas para resolver algunas de esas necesidades, como la alimentación, haciendo el trabajo de forma solidaria y altruista en lo que supone un mero “parche de emergencia”.

La Asociación Vecinal de Zarzaquemada deja claro que el gobierno “no ha dedicado los recursos necesarios para dar la respuesta que necesitaban y necesitan miles de personas, pero tampoco ha dado respuesta a problemas que ya teníamos pendientes antes de la pandemia como el servicio de recogida y funcionamiento de la red neumática, que llevamos más de un año con ella atascada”.

La solución adoptada ha sido volver a los años del trasiego del camión de la basura “para tapar las vergüenzas del pésimo servicio, metiendo todo tipo de residuos depositados en las calles en el camión, sin importarles que fuera materia orgánica, inorgánica, cartón, etc. El concejal de Medio Ambiente, Miguel García, se comprometió a reparar la red de recogida neumática hace ahora un año, y todavía no sabemos cuándo se va a realizar esta reparación ni cómo”, denuncia el colectivo barrial.

Por otro lado, la entidad critica que no se haya puesto en marcha todavía el acuerdo del pleno municipal de constitución de la mesa por la vivienda pública, una propuesta planteada por la asociación y la PAH que recibió el apoyo unánime de los grupos políticos. “Se incumplen sistemáticamente los acuerdos que se aprueban. Reiteramos una vez más la responsabilidad también de la oposición en hacer cumplir los acuerdos”, remacha.

En este escenario de falta de voluntad política, “los movimientos sociales no pasan por el mejor momento”, asegura la agrupación, antes de reivindicar “marcos unitarios como los que a lo largo de nuestra historia hemos fraguado”, “esa cultura de la acción unitaria con colectivos diversos que piensan de manera diferente pero que tienen intereses comunes”.