La oposición al diseño del túnel de Santa María de la Cabeza comenzó en el momento mismo de su apertura al tráfico, el 31 de enero de 2003, fecha en que José María Álvarez del Manzano, acompañado por Alberto Ruiz-Gallardón, inauguraba el túnel que había posibilitado el desmontaje de un scalextric.

Desde aquel día, en que las protestas vecinales lograron nublar el acto institucional, las vecinas y vecinos no han dejado de luchar para que el Ayuntamiento de Madrid amplíe el túnel al objeto de evitar los graves problemas de seguridad y movilidad provocados por el diseño del túnel. La salida del paso subterráneo, situada a la altura de las calles de Peñuelas y Cáceres, no cuenta con semáforos ni pasos de peatones, permitiendo que los coches viajen a gran velocidad. “Desde la apertura del túnel se han producido numerosos accidentes de tráfico; el ruido y la contaminación atmosférica han crecido de forma exponencial y tenemos que hacer frente a una barrera que dificulta el acceso de los vecinos a los equipamientos públicos de la zona”, denuncia la AV por la Recuperación del Paseo de Santa María de la Cabeza, constituida precisamente para luchar contra esta “herida” urbana.

La lucha vecinal obtuvo sus frutos cuando el Ayuntamiento de Madrid admitió, en junio de 2004, la propuesta de ampliación del túnel que la asociación pidió en sus alegaciones al proyecto Sur de la M-30. La solución definitiva, sin embargo, ha tardado en llegar ya que Alberto Ruiz Gallardón pospuso el inicio de las obras hasta la finalización de las obras de remodelación de la M-30.

La ampliación del túnel solicitada por la asociación vecinal comenzará, por fin, este verano. Al término de las obras, la salida se trasladará hasta el cruce con el paseo de la Esperanza, permitiendo que el subterráneo no suponga una barrera para los vecinos de este barrio .