El PP dió ayer luz verde en la Comisión de Urbanismo a la modificación del Plan General de Madrid que permitirá llevar a cabo la operación urbanística del ámbito Vicente Calderón-Mahou con la abstención del PSOE y de IU. La FRAVM puso, una vez más, de manifiesto su rotunda oposición a un proyecto que, en palabras de María Roces, ‘premia a sociedades anónimas que lo que hacen es deslocalizar y llevar la factoría a otras comunidades’ en perjuicio del tejido social madrileño y que provocará ‘graves problemas de movilidad en el distrito de San Blas’ con la llegada de los colchoneros a un ámbito en el que no se han hecho los necesarios estudios de movilidad para dar cauce al exponencial incremento de tráfico que, sobre todo los días de partido, se registrará en el distrito de San Blas.

La operación, que será aprobada definitivamente en el Pleno municipal del 29 de octubre, afecta a los 204.218 metros cuadrados que en la actualidad ocupan la cervecera Mahou y el estadio del Atlético de Madrid. En virtud del proyecto del Ayuntamiento de Madrid, el suelo que ahora ocupa el estadio -más de 31.000 metros cuadrados-, se transformará en su totalidad en una zona verde pública ‘sin ánimo lucrativo’ y compatible, además, con algún uso deportivo, que se denominará Parque Atlético de Madrid.

En el terreno industrial que ocupa la fábrica de Mahou (61.251 metros cuadrados), se concentrará toda la edificabilidad: 175.000 metros cuadrados en los que se edificarán 2.000 pisos de precio libre de cuya venta saldrán los lucrativos beneficios de la operación, cuantificados en 126 millones de euros, de los cuales dos tercios serán para Mahou y otro para el Atlético de Madrid.

Las asociaciones vecinales, sin embargo, lo tienen claro: están en contra de la cesión de una instalación pública -el estadio de La Peineta de San Blas- a una entidad privada con ánimo de lucro, el club Atlético de Madrid y del “regalo que el Ayuntamiento hace a una empresa, la Mahou, que abandonó Madrid en 1996 trasladando a Guadalajara sus 1.000 empleados y cuyos terrenos Gallardón había prometido no recalificar siendo presidente del Gobierno regional”. Pero la cuestión que más preocupa al barrio es el agravamiento de los ya serios problemas relacionados con la movilidad y el transporte: desde la sobresaturación de la M-40 hasta el desbordamiento de la capacidad de los accesos al distrito, como la avenida de Arcentales, la carretera de Vicálvaro y la calle de Hermanos García Noblejas; sin olvidar los problemas relativos al aparcamiento de vehículos o a la limitada capacidad de la oferta pública de transportes (las líneas 5 y 7 de metro, sobre todo).