Las puertas del salón de actos del I.E.S. Cervantes se abrieron ayer de par en par para acoger a más de un centenar de activistas de las asociaciones vecinales madrileñas. Todas ellas se habían dado cita para conocer y reconocer el fruto de dos años de intenso trabajo de análisis, reflexión, debate y propuestas gracias al cual el movimiento vecinal madrileño se ha dotado de un nuevo cuaderno de navegación para, en palabras de Vicente Pérez, de la Junta Directiva, ‘defender las necesidades, los anhelos y las expectativas de las trabajadoras y trabajadores de la región’. Para construir ‘una región a escala humana que refleje los intereses de la gente de los barrios populares’, haciendo efectivo ‘el ejercicio de derechos sociales tales como la vivienda, la educación y la sanidad universal de carácter público y gratuito’, construyendo, al tiempo, un tejido social ‘cuanto más vertebrado mejor’.

La tarea no es sencilla, ya que el movimiento vecinal ‘no atraviesa sus mejores momentos’. ‘Hemos sido descarnadamente honestos en la elaboración del diagnóstico de nuestra situación actual’, apuntó. Algunas de las causas del retroceso del movimiento vecinal ‘nos son imputables’; otras, sin embargo, afectan al conjunto de los movimientos sociales. Afortunadamente, hay muestras de que ‘aún somos capaces de movilizar’. Prueba de ello son ‘las miles de firmas recogidas contra la tasa de la basura de Madrid’, ‘la paralización de la modificación del Plan General de Morata de Tajuña’ o ‘el ingente trabajo desplegado para desarrollar los Planes Especiales de Inversiones y Actuaciones’, gracias a los cuales el Ayuntamiento de Madrid ha invertido centenares de millones de euros en los distritos más desfavorecidos.

Los retos a enfrentar son ‘problemas que conocemos de antiguo, como la falta de equipamientos públicos y zonas verdes en los viejos y en los nuevos barrios, el difícil acceso a la vivienda…’ y otros nuevos como la integración de las personas inmigrantes. Para enfrentarlos y toda vez que, como subrayó Nacho Murgui, ‘las asociaciones vecinales ya no son los únicos agentes sociales radicados en los barrios’, el movimiento vecinal ‘tiene que establecer alianzas con otros colectivos’ para enfrentar con eficacia la complejidad de los problemas que aquejan a la ciudadanía madrileña.

Tras la exposición del diagnóstico y de las propuestas organizativas, entre las que apuntaron la necesidad de alimentar la coordinación con otros movimientos sociales y de mejorar la interlocución con las administraciones, así como la de ‘abrir las asociaciones a todos los segmentos sociales, en especial a los jóvenes y las personas migrantes’, desgranaron los objetivos y las propuestas de actuación de las comisiones sectoriales de trabajo, en cuya definición, recordaron, ‘han participado representantes de otras organizaciones sociales con las que hemos querido contar para hacer de este Plan un proyecto participado’.

Durante el cierre del acto, el presidente de la FRAVM, Nacho Murgui, hizo un llamamiento a poner en práctica los deberes marcados, algunos de los cuales ya tienen fecha, como la celebración, los días 10 y 11 de abril, de la tercera edición de la Convención de Movimientos Sociales; el desarrollo de un taller sobre presupuestos participativos, el sábado 24 de abril y la organización de dos movilizaciones en defensa de la sanidad pública los días 13 y 19 de mayo.