La AVRN solicitó desde la elaboración de la Ordenanza de Terrazas que todo el barrio Ibiza y zonas de los barrios Estrella, Jerónimos y Niño Jesús fueran declaradas zonas saturadas. Ante los criterios publicados en la ordenanza, la asociación hizo un cálculo de un tramo de Narváez que estuvo en el plano provisional y fue eliminado del definitivo, donde más de un 50% de lo ocupable estaba ya ocupado, produciéndose problemas continuos por el continuo de terrazas. Ni el concejal de Retiro ni la Comisión de Terrazas respondieron a nuestras solicitudes.

En noviembre de 2021 y febrero 2022 miembros de la junta directiva de AVRN se reunieron con el concejal Santiago Saura y sus asesores. En esas reuniones se nos mostró un modelo “armonizador” de toldos, donde ya el concejal dejaba claro que iba a permitir los toldos anclados al suelo en el bordillo. Le insistimos que no queríamos nada anclado al suelo, y que las más de 2.500 firmas recogidas en el otoño de 2021 así lo habían mostrado. El informe, solicitado por Transparencia, que concluye que sólo esos tres tramos de calles puedan ser saturados, no contiene ni un solo dato. Cuesta pensar que eso sea un informe y no una opinión personal.

El concejal de Retiro no sólo ha hecho caso omiso a nuestras peticiones, permitiendo toldos anclados a pavimento y no ampliando las zonas saturadas, sino que nos encontramos con un documento que ha tardado nueve meses en ver la luz y que es, cuando menos, mediocre.

¿Por qué consideramos el documento y el plan mediocres?

  • La ordenanza prometía seguridad. Tras los seis meses de adaptación, empezamos a aprovechar los mecanismos y denunciar aquellas terrazas que se excedían de su fachada. Aquellas que se encontraban en la zona de ordenación conjunta estaban en un limbo mientras dicho plan se elaboraba. A 5 de diciembre nos encontramos con que tienen 13 meses para presentar su adaptación, por lo que no podremos denunciar los excesos hasta enero de 2024.
  • El plan no restringe nada que no restringiera ya la modificación a la ordenanza. No se restringen horarios, no se hacen las terrazas proporcionales a los m2 del local, no se incorpora un estudio de impacto, ni se tienen en cuenta las quejas vecinales, que demuestran la imposibilidad de circular (andando) por la calle Menéndez Pelayo debido a la alta densidad de terrazas y a las continuas infracciones, sin suficiente personal por parte de la Policía Municipal para un seguimiento adecuado
  • Los planos que Santiago Saura nos mostró en las reuniones mostraban mayor detalle en los toldos que los que acompañan el plan de ordenación conjunta. En los publicados no es posible saber si los anclajes de los toldos permitirán el acceso a la acera desde el bordillo.
  • Los planos muestran además las esquinas de la calle Narváez como susceptibles de tener terrazas en lugares donde la ordenanza no lo permite por bloquear el Itinerario Peatonal Accesible (IPA). Los planos no incluyen los espacios dedicados a alcorques, que son “terracibles” y por ende disminuyen la probabilidad de que una zona sea declarada saturada. En la calle Narváez no tiene en cuenta la doble marquesina que hay a la altura del número 51. Por último, los bulevares de Ibiza y Sainz de Baranda se han dibujado igual, cuando sabemos por las autorizaciones que tenemos que el IPA de Sainz de Baranda es de 3m y el de Ibiza de 2.5m. Esto muestra un alto desconocimiento por parte de quien haya elaborado el informe, que ni se ha tomado la molestia de visitar la zona.
  • El listado de terrazas en plano es ilegible.
  • Tras la directriz del 2018, en los bulevares se permite el apilamiento durante el cierre. Sin embargo, hemos transmitido en nuestras reuniones con Santiago Saura que, dada la alta densidad de terrazas, acaban convirtiéndose en trasteros, y el apilamiento es en ocasiones peligroso. Por ello, pedimos que se revirtiera esto, cosa que no se ha hecho.

Sobre el mobiliario permitido, la AVRN solicitó que se limitase a mesas, sillas y sombrillas y que todo quedase recogido en el cierre. El plan de ordenación conjunta permite toldos con sujeción al pavimento, siendo este elemento el que consideramos más sangrante. Los bulevares y la calle Menéndez Pelayo son patrimonio histórico de la ciudad de Madrid. La calle Menéndez Pelayo es parte del Paisaje de la Luz, que requiere plan de ordenación propio, y los bulevares son zonas verdes, que históricamente tuvieron setos en los laterales. Anclar mobiliario al suelo va en contra de un espacio público protegido.

El resto de mobiliario nos parece innecesario en particular en la calle Narváez y Menéndez Pelayo, donde no hay que atravesar calzada. Mención aparte merecen los separadores móviles que no son sino una forma de corral, cuando lo que se está demarcando es espacio público. Cualquier viandante de la calle Narváez ha podido ver el impacto de los separadores de Cookie Lab, que bloquean el acceso a la marquesina de Narváez 51.

En resumen, vemos que ninguna de nuestras peticiones ha sido tenida en cuenta. No se ha ordenado el conjunto, ya que lo único que este plan regula es la apariencia estética de cada terraza individual, mientras que nos quedamos con un barrio con alta densidad de locales de hostelería que pueden ir en aumento. El barrio de Ibiza requería una revisión en su totalidad dados los excesos que ni la policía ni funcionarios del ayuntamiento entienden en muchos casos.