El Canal de Isabel II Gestión S.A. ha anunciado su intención de acudir al mercado de la deuda a través de la emisión de bonos.

La Plataforma contra la Privatización del Canal de Isabel II denuncia el sesgo mercantil tomado por la Comunidad de Madrid en su loca carrera hacia la privatización, que se ha centrado en maximizar los beneficios de los accionistas a cambio de reducir partidas básicas como el gasto de personal y los costes de explotación e inversiones, que están poniendo en riesgo la sostenibilidad de la propia sociedad y la calidad del servicio prestado. Los datos hablan por sí solos: las inversiones han caído más de un 56% desde 2011, mientras los beneficios han aumentado un 43%. Esto se consigue con una reducción de los gastos de personal del 12,5% que precarizan las condiciones laborales de los trabajadores (los temporales aumentaron un 72,6% desde 2009) y con la reducción de los gastos de explotación y menores amortizaciones, como consecuencia del desplome de la inversión.

En la actualidad, la deuda del Canal asciende a 1.168 millones de euros, en buena medida derivada del “regalo” que la Comunidad de Madrid hizo al Ayuntamiento en 2006 obligando al Canal a comprar los derechos de explotación del saneamiento, depuración y reutilización de aguas depuradas.

Llama la atención, por tanto, que los buenos resultados generados por la empresa no se hayan destinado a reducir la deuda, sino a repartir casi todos los dividendos, salvo los que la ley obliga a retener y una mínima reserva creada el último año.

Por otra parte, no resulta creíble que el nuevo endeudamiento tenga por objeto financiar las obras que motivaron, según el PP, el proceso de privatización emprendido en 2008. La congelación demográfica de Madrid ha demostrado que la intención de ampliar el número de embalses era sólo un brindis a las empresas constructoras.

Desde que en 2008 el Gobierno de la Comunidad de Madrid anunciara el inicio del proceso de privatización del ente público, el Canal de Isabel II ha obtenido unos beneficios de 881 millones de euros de los cuales no han destinado ni un céntimo a cubrir las supuestas necesidades de inversión tan aireadas por el Partido Popular de Madrid.

El delirio por obtener un importante incremento de los beneficios de los accionistas mataría dos pájaros de un tiro: atraer a los inversores privados, dadas las altas expectativas de ganancia y justificar la privatización de la sociedad por su alto endeudamiento.

En este sentido, la elección del sistema de bonos supondrá un endeudamiento insoportable y una profundización en el proceso de privatización. Un endeudamiento insoportable porque los bonos constituyen un sistema financiación más rígido regulado con mano de hierro a nivel internacional. Una profundización en el proceso de privatización porque los posibles compradores de este tipo de deuda son los mismos que posteriormente podrían comprar las acciones para quedarse con el Canal.

Y es que, ¿qué sentido tiene plantear con tanta vehemencia la necesidad de emitir bonos cuando no se utiliza ni un céntimo del beneficio generado para reducir la deuda ya existente? ¿por qué si se necesita financiación se exprimen todos los recursos de la empresa para generar más beneficio, pero luego éste se reparte por completo entre los accionistas?

Por todo ello la plataforma exige al Canal de Isabel II Gestión S.A. que actúe con transparencia e informe de sus actuaciones y hace un llamamiento a las organizaciones políticas y ciudadanas para luchar por todos los medios posibles contra este atropello.