Son costosos, largos, duros pero tambien ilusionantes. Rehabilitar tu casa, tu comunidad, es una necesidad que con la vecindad unida y con apoyos y alianzas, como el que ofrece la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, es un verdadero ejercicio de participación y ciudadanía.

La lucha por una vivienda digna ha sido desde los comienzos del movimiento asociativo vecinal, desde antes incluso de la fundación de la Federación, un objetivo principal de la lucha vecinal. Y aún hoy continúa sigue siendo una prioridad para muchos vecinos y vecinas lo que  se hizo patente por la buena acogida de la Jornada Rehabilitación Urbanística y Participación Vecinal que reunió en el Centro Cívico Casino de la Reina de Madrid a asociaciones vecinales y a otras protagonistas de la remodelación de las viviendas y de los barrios.

En barrios del centro o de la periferia, la vecindad se enfrenta a problemas, en ocasiones dispares y muchas veces similares, para hacer de su vivienda y sus distritos espacios habitables dignos. Como destacaron las personas participantes en la jornada, “la rehabilitación es un proceso de lucha continua y en el que siempre se presentan retos que hay que afrontar desde la unidad”. Porque hacen falta muchas asambleas, muchas discusiones, muchas cesiones y también muy buen talante para llegar a acuerdos vitales que afectan, en primer lugar a los bolsillos de la vecindad, y a larga a su vida misma. Porque como aseguró la arquitecta experta en procesos de rehabilitación, Inés de la Vega, el dinero de las subvenciones, una de los principales preocupaciones, “acaba llegando, el problema real es que los proyectos se atasquen”.

Según sentenció el responsable de Urbanismo y Vivienda de la FRAVM, el sociólogo experto en rehabilitación, Vicente Pérez Quintana, “rehabilitar no es mejorar edificios, es mejorar la vida de las personas que los habitan”. En ese sentido repasó alguno de los principales retos que todavía quedan por afrontar como la exención de la fliscalidad o la regulación de la figura del agente rehabilitador, quienes en la actualidad tienen incluso capacidad de expropiar al vecindario y a quienes calificó de “verdaderos tiburones”.

Otro de los retos a los que se enfrentan en la actualidad las comunidades de vecinos y vecinas es la gentrificación, como apuntó Manuel Osuna, presidente de la Asociación Vecinal La Corrala de Lavapiés, quien lamentó que se está expulsando a la vecindad y además especulando con dinero público ya que muchas viviendas del barrio fueron rehabilitadas gracias a subvenciones de distintas administraciones.

Desde la administración dieron su testimonio en la Jornada, responsables de diferentes momentos y procesos de la Empresa Municipal de la Vivienda quienes advirtieron de la complejidad de muchos de los procesos de rehabilitación y de la importancia de que la vecindad tenga información y esté bien asesorada. Un papel, el de asesor y guía, que en gran cantidad de ocasiones es asumido por la FRAVM.

Visita a experiencias de rehabilitación

La Jornada Rehabilitación Urbanísitica y Participación Vecinal arrancó por la mañana con la visita de un grupo de alumnos y alumnas de la Universidad Politécnica de Madrid a dos barrios icónicos que han vivido, y siguen viviendo, importantes procesos de rehabilitación: el Poblado Dirigido y la Meseta de Orcasitas

El paseo sirvió para conocer de primera mano la profunda transformación que experimentan los barrios gracias a la rehabilitación urbanística. En el Poblado Dirigido más de 2.000 familias se han beneficiado de las reformas en pos de la rehabilitación energética, que conlleva, además de mejor calidad de vida, un ahorro considerable del consumo de luz. En el vecino barrio de la Meseta continúa el proceso de desamiantado para resolver un verdadero peligro al que la vecindad ha estado expuesta, no sólo en sus viviendas, sino también en distintos edificios públicos como colegios o centros se salud.

La necesidad de seguir rehabilitando y la importancia de la unión de la vecindad han sido máximas en la Jornada Rehabilitación Urbanística y Participación Vecinal que ha servido también como reconocimiento por parte las asociaciones vecinales al apoyo constante de la FRAVM en la complicada batalla por rehabilitar barrios enteros y por hacer mejor la vida de sus habitantes.