La fábrica de CLESA, asentada en el número 67 de la calle Cardenal Herrera Oria, podría ser rehabilitada a costa de sufrir grandes modificaciones en su interior que destruirían los valores de esta pieza única del patrimonio industrial. Por ello, la Plataforma Liebre por Gato – Salvar CLESA para la ciudadanía, de la que forma parte la FRAVM, ha presentado hoy una solicitud para declarar el edificio como Bien de Interés Cultural y garantizar así su conservación.

La Plataforma ha recogido el apoyo de un total de 36 entidades entre las que se encuentran asociaciones vecinales, culturales y ecologistas y 684 solicitudes a título particular para pedir la protección de la antigua sede de CLESA. Gracias a la calificación como Bien de Interés Cultural se evitaría la destrucción o malversación de la estructura de este emblemático edificio por lo que se siguen recolectando adhesiones que se añadirían a la solicitud.

Vicente Pérez, responsable de Urbanismo de la FRAVM ha declarado que “es muy importante salvar este edificio para equipamientos para los barrios de alrededor, barrios que tienen enormes déficits dotacionales

El interés de la fábrica de CLESA ha sido reconocido por destacadas instituciones como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Construida entre 1957 y 1961 fue una de las primeras estructuras españolas realizada en hormigón prensado, lo que permitía eliminar pilares y obtener así grandes espacios diáfanos.

Esta construcción industrial moderna es una pieza única ya que posee de manera ejemplar las seis claves para ser considerada de especial interés, entre las que se encuentran su responsabilidad social, integración con el lugar y la creación de ambientes para el bienestar de las personas.

El edificio fue diseñado por el reconocido arquitecto Alejandro de la Sota, quien parafraseando al también arquitecto Victor D’Ors, afirmó que con su proyecto dio “liebre por gato”, es decir, dio más de lo que se le pedía porque no solo construyó una fábrica “sino también un espacio cargado de poética y de luz, de ligereza y atmósfera”, sostienen desde la Plataforma.

El hijo del arquitecto, que desde la plataforma está impulsando la protección del edificio, ha declarado ante el Registro que las industrias actuales “son como las catedrales del siglo XX” y el actual proyecto haría desaparecer la singularidad de la construcción.

Las soluciones arquitectónicas del edifico de CLESA la convirtieron en un centro de trabajo modelo que tenía en cuenta las necesidades funcionales y también las anímicas y psicológicas de las personas que trabajaban allí. Y estaba además pensada para la gente ya que la estructura preveía posibilidad de que la fábrica fuera recorrida por visitas mediante unas pasarelas desde donde contemplar los distintos espacios de trabajo.

El edificio fue considerado desde su inauguración una obra maestra y se convirtió en un referente del desarrollo industrial del barrio obrero de Fuencarral. Ahora, las personas que viven en sus alrededores así como entidades culturales y ecologistas piden una mayor protección del edificio. Con la declaración de la antigua fábrica de CLESA como Bien de Interés Cultural se logrará además que esta obra se convierta “en un motivo de orgullo para el barrio en el que se ubica, la ciudad que lo administra y la región que la protege”.

DOCUMENTO DE SOLICITUD DE BIEN DE INTERÉS CULTURAL