El pasado 27 de mayo cayó, por fin, el tercer vértice del denominado “triángulo de la muerte”, el formado por tres antenas de telefonía móvil que France Telecom instaló en los números 27, 29 y 31 de la calle Butrón 31.

La lucha vecinal que finalizó con el desmantelamiento de las antenas se remonta a principios de los años 2000.

Una década antes, la multinacional francesa instaló las tres antenas previa firma de los preceptivos contratos con sus respectivas comunidades de propietarios.

En 2003, un farmacéutico del barrio dio la voz de alarma por la enorme cantidad de casos de cáncer detectados en el vecindario. Un estudio epidemiológico solicitado a la Consejería de Sanidad avaló poco después la percepción del farmacéutico.

La AV Las Musas se puso manos a la obra con la determinación de desmantelar las antenas. Tuvieron que esperar a la finalización del contrato de alquiler de dos de ellas, en 2008 y en 2010, para que las respectivas comunidades acordaran no renovar el acuerdo.

La tercera y última tardó más. La multinacional francesa, que por otro lado había subarrendado la azotea a otras compañías, perdió dos juicios con la comunidad de propietarios.

El día 5 de junio del 2014 el Juzgado de Primera Instancia nº 86 de Madriddictó sentencia favorable a la comunidad de la calle Butrón 31 y condenó a la operadora de telefonía móvil France Telecom al desalojo de la azotea. La operadora presentó un recurso de apelación, pero la Audiencia Provincial de Madrid volvió a dictar otra sentencia favorable a la comunidad de vecinos. Era el 23 de octubre del 2014.

Las comunidades de propietarios y la AV Las Musas contaron con la asesoría jurídica de uno de los mayores especialistas en este tipo de casos: el abogado Agustín Bocos, que años antes había defendido a las familias del Colegio García Quintana de Valladolid, una comunidad pionera en la lucha contra la contaminación electromagnética.

“Todas las cosas importantes en la vida se consiguen con paciencia y perseverancia -apunta la AV Las Musas- ycoordinando trabajo’, remacha. ‘Lo que hemos demostrado las asociaciones de vecinos del barrio, la FRAVM, los abogados, los medios de comunicación y quienes han participado en esta larga lucha es que, cuando de verdad se quiere, se puede”.