Los bomberos tuvieron que intervenir y en estos momentos los bajos del edificio se encuentran precintados, pero el problema no se ha resuelto y los residentes temen la aparición de nuevas grietas. “Los bomberos nos han comunicado que la paralización de la obra se ha realizado por seguridad, no por peligrosidad, pero según nuestro arquitecto el edificio se va a seguir moviendo en estos días hasta que la cimentación vuelva a su estado original”, afirma con preocupación María del Carmen Ortega, presidenta de la comunidad de vecinos.

Detrás del problema se encuentra ININTEC, SL, que compró a su anterior propietario, un banco que los había embargado, los bajos del bloque, que en realidad es la “cámara de aire” del inmueble. Aunque los vecinos ya alertaron de que eso no era posible dado que el espacio no tenía la altura mínima requerida, la sociedad se ha empeñado en construir 20 trasteros, que ha ofrecido a los residentes a razón de 6.000 euros cada uno. Para ello, comenzó a excavar el suelo, llegando a extraer un metro de terreno, lo que ha dejado al descubierto las zapatas de cimentación del edificio. 20 días después del inicio de los trabajos aparecieron las citadas grietas y la Administración decretó su paralización. A parte de las grietas, las obras provocaron la rotura de las bajantes, de tal forma que en estos momentos pierden agua, agua que está mojando los cimientos. “Estamos muy preocupados porque las zapatas se están deteriorando: nuestros cimientos son viejos y carecen de un forjado de hierro, están realizados con piedras y hormigón”, indica la presidenta de la comunidad.

“El banco embargó estos bajos y viendo no les daba salida, los vendió a precio de saldo, circunstancia que ha sido aprovechada por una empresa depredadora, que sin permiso de los vecinos y amparándose en el “silencio administrativo” empezó a rebajar el terreno”, aclara Carrión Chaves, de la asociación vecinal La Colmena de Santa Eugenia. Según relatan los vecinos, ININTEC solicitó al Ayuntamiento una licencia de obras ordinaria, pero al no recibir respuesta decidió ejecutar los trabajos amparándose únicamente en el documento de solicitud. La comunidad de vecinos reclama ahora a la empresa, “con la que no hay ningún entendimiento”, que cuanto antes restituya los cimientos y, en virtud de su responsabilidad civil, se haga cargo de los desperfectos ocasionados.

“Vamos a ir a la Junta de Distrito, que ya ha comunicado a la comunidad de vecinos y a la empresa que esta debe restituir la cimentación, para pedir que se reparen cuanto antes las bajantes. También queremos mostrar que el silencio administrativo no puede dar pie a que sinvergüenzas como los de ININTEC se salten la ley”, afirma María del Carmen Ortega.

El número 54 de la avenida de Santa Eugenia pertenece a la llamada Colonia Vilda, una promoción del barrio de Santa Eugenia que, tal y como relata Chaves, “fue construida de forma irregular en los años sesenta, lo que obligó al Ayuntamiento a intervenir. Su promotor, conocido como lagarto Vilda, construyó bloques muy deficientes, por lo que cualquier actuación en sus cámaras de aire debe ser mirada con lupa”. “Hechos como estos no pueden volver a repetirse, ya que las 20 familias que componen este bloque, al ver la aparición de grietas, viven en un sin vivir”, concluye el portavoz de la asociación vecinal.