“En este año de su puesta en marcha, tal y como han ido evaluando las comisiones de seguimiento, se ha producido un grado de cumplimiento de los planes muy aceptable y satisfactorio respecto a lo que estaba previsto, y ahora entramos en la fase más interesante: el grueso y la parte más sustancial es ahora cuando comienza”. De esta manera resumía ayer Murgui el alcance que han tenido durante 2009 un conjunto de actuaciones que, con la financiación del Ayuntamiento de Madrid, las asociaciones vecinales de 16 de los barrios más empobrecidos de la capital han negociado con los responsables municipales. Tal y como indicó el delegado del Área de Gobierno de Economía y Empleo del Ayuntamiento, Miguel Ángel Villanueva, en una comparecencia conjunta que tuvo lugar en la sede consistorial de la plaza de Cibeles, “la evaluación global de su ejecución [de los Planes de Barrio] ha alcanzado durante el año 2009 más de un 90%” en sus diez ejes estratégicos. Además, continuó, “los 16 barrios han superado el 80% de grado de cumplimiento de los planes diseñados específicamente para ellos”, alcanzando La Elipa “cotas del 95,71%, y Fontarrón, Pozo-Entrevías, Lavapiés, Caño Roto, Pan Bendito, Villaverde Bajo, Triángulo del Agua, Orcasur, Meseta de Orcasitas y San Fermín’, más del 90%. Las otras zonas donde se han llevado a cabo intervenciones, aunque con un grado de ejecución menor, son Alto de San Isidro, San Andrés, San Cristóbal de los Ángeles, plaza de Soledad Torres Acosta y Poblado A y B de Fuencarral.

En total, de las 697 actuaciones aprobadas en los Planes, cuyo protocolo de intenciones se firmó el 24 de abril de 2009, a lo largo de ese año se ejecutaron o iniciaron 617 acciones, que se articulan en torno a los siguientes ejes: empleo, educación, infancia y juventud; servicios sociales y familia, mayores, mujer, igualdad de oportunidades, convivencia, deporte y cultura, seguridad y movilidad, escena urbana y apoyo al asociacionismo. Para ello, el Consistorio ha destinado 5 millones de euros de presupuesto extraordinario.

Entre las intervenciones emprendidas, destacan, por su efecto mitigador de la actual crisis, las relacionadas con el fomento del empleo y con la asistencia a mayores. Gracias a los planes, la FRAVM ha puesto en marcha un servicio de dinamizadores de empleo que actúan en los 16 barrios citados, se han creado dos nuevos centros municipales de mayores en el distrito centro e incrementado la ayuda a domicilio y la teleasistencia en varios barrios. Según datos del Consistorio, “31.804 personas mayores han contado con el Servicio de Ayuda al Domicilio y 47.735 lo han hecho con el Servicio de Teleasistencia”. En Convivencia, hay que destacar la incorporación de dinamizadores vecinales en tres nuevos barrios (Triángulo del Agua, Poblado A y B de Fuencarral y PAU de Vallecas), así como el desarrollo de programas y acciones de integración en 14 zonas de la capital. Las asociaciones vecinales de los 16 barrios, por su parte, ejecutaron en 2009 48 actividades, la mayoría relativas a cuestiones socioculturales y de fomento de la participación, mientras que en 2010 tienen previsto realizar 56 nuevas acciones.

“Hay algunas medidas que aún no se han podido articular como una comisión que haga un seguimiento de la situación de la educación en estos barrios compuesta por la FRAVM, el Ayuntamiento de Madrid y la Consejería de Educación de la Comunidad, ya que aún estamos esperando que se produzca algún tipo de respuesta por parte de esta última”, informó Murgui en la comparecencia de ayer, antes de destacar el principal valor de los planes: la participación ciudadana. En un proceso democrático tan propio del movimiento vecinal, las propias asociaciones, tras valorar colectivamente las necesidades más inminentes de sus territorios, han sido las que han marcado las prioridades y actuaciones de estos planes, que se prolongarán hasta 2012. Y para su seguimiento y control, participan en comisiones junto con responsables de la FRAVM, el Ayuntamiento y las juntas de distrito.

“La firma de los planes de barrio se sitúa en la línea histórica de reivindicaciones y actuación del movimiento vecinal, una línea que toma como eje la participación ciudadana y la profundización de la democracia, en tanto en cuanto pretende acercar a los ciudadanos a las decisiones que afectan a la vida colectiva”, indicó Murgui. “La participación ciudadana aporta transparencia en la gestión de lo público y eficiencia en la asignación de recursos materiales; en unos momentos de dificultad económica como los que estamos viviendo resulta fundamental que las decisiones políticas tengan en cuenta cuáles son las necesidades más acuciantes de la ciudadanía y quién mejor que la ciudadanía para definirlas”, concluyó el presidente de la entidad ciudadana.