Hace unos días se hizo público un fallo de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal que declara nula una resolución del Ayuntamiento de Madrid, de 30 de marzo de 2016, por la que denegó a la empresa Parcesa Parques de la Paz, SA, una licencia para la instalación de esta peligrosa instalación. Para inquietud de la vecindad afectada, que hoy revive un fantasma que pensaba desaparecido, el Supremo obliga ahora al Consistorio a dictar una nueva resolución pues considera que no justificó adecuadamente la emitida hace cinco años.

Esta es la tercera vez que se activa el proyecto de crematorio en San Fermín después de que la compañía lo intentase en 2002 y en 2015, una iniciativa que siempre se ha topado con la oposición frontal del barrio, que ve amenazada su propia salud. En 2015, las asociaciones vecinales de Usera y Villaverde, junto a la FRAVM, impulsaron manifestaciones multitudinarias contra la instalación. Antes, recogieron 15.000 firmas que presentaron como alegaciones individuales.

“La actividad del crematorio está catalogada como potencialmente nociva e insalubre, no por los vecinos de un barrio, sino por la Comunidad de Madrid, así como por distintos organismos oficiales a nivel nacional y europeo”, recuerda en su nota la Asociación Vecinal de San Fermín. “Esta actividad nociva -continúa-, llenará el aire que respiramos de altas concentraciones de partículas tóxicas relacionadas con distintas enfermedades. Entre estas partículas encontraremos principalmente dioxinas, furanos y vapor de mercurio (…) que quedarán suspendidas en el aire y acumuladas en nuestro entorno como en parques y jardines”, asegura el colectivo vecinal, antes de subrayar lo siguiente: “como tal actividad nociva e insalubre, está regulada para proteger la salud y el bienestar de la ciudadanía. En Madrid, la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente de 1985, en su artículo 52.3, exige una distancia mínima de 250 metros desde “el foco de emisión a viviendas o lugares de permanencia habitual de personas”, lo que este posible crematorio lo incumple de manera clara. De hecho, “a escasos metros de la construcción solicitada se encuentran bloques de vivienda en San Fermín en la zona de La Perla (más de 3.000 viviendas), el Instituto y el Colegio Público en El Espinillo, tres parques (el Parque Lineal del Manzanares, el de C/ Oligisto, y el del sur de la M-40), un centro de trabajo, y dos centros comerciales, entre otros espacios. Esto empeorará aún más nuestra esperanza de vida pues, según datos municipales, estamos en una zona que ya es de las más bajas de Madrid”, sostiene la entidad.

A continuación reproducimos (y adjuntamos) el comunicado íntegro de la Asociación Vecinal de San Fermín, una primera reacción que no es una “rabieta de afectados” sino una “llamada de atención de lo que reclamamos en justicia como defensa de un derecho básico e innegociable como es la Salud”.

Comunicado de la Asociación Vecinal de San Fermín

28 de julio de 2021

¡¡LO QUE NOS FALTABA!!

A TODO LO QUE YA TENEMOS QUE AGREDE A NUESTRA SALUD, SE QUIERE SUMAR DE NUEVO LA CONSTRUCCIÓN DE UN HORNO CREMATORIO EN EL BARRIO.

La Sala Quinta del Tribunal Contencioso Administrativo ha adoptado una resolución por la que la empresa Parcesa puede construir un Horno Crematorio en el Tanatorio de la M-40.

Ya está bien que el Sur de la Ciudad sea el lugar donde se colocan este tipo de instalaciones. Tenemos la Depuradora de La China, de La Gavia, de Butarque, el río abandonado con olores, mosquitos, y la incineradora de Valdemingómez, aunque algo más alejada, también se deja sentir en muchas ocasiones. Y, para remate, en el barrio de San Fermín nos ponen una Sub-estación de Gas en el Parque Lineal del Manzanares a escasos metros de las viviendas, Y, así sin más, el Crematorio, y por tercera vez, pues ya se quiso poner en 2002 y en 2015. Con esta decisión ¡¡ya tenemos lo que nos faltaba en el barrio!! Otras cosas, no, Pero lo que la Ciudad necesita, y no quiere ni verlo, nos lo colocan. Dadas las decisiones administrativas, parece ser que somos un barrio destinado a dar estos “excelentes” servicios a la ciudad.

La actividad del Crematorio está catalogada como potencialmente nociva e insalubre, no por los vecinos de un barrio, sino por la Comunidad de Madrid, así como por distintos organismos oficiales a nivel nacional y europeo. Esta actividad nociva, llenará el aire que respiramos de altas concentraciones de partículas tóxicas relacionadas con distintas enfermedades. Entre estas partículas encontraremos principalmente dioxinas, furanos y vapor de mercurio, así como otras partículas igualmente tóxicas provenientes por ejemplo, de distintos tratamientos médicos sufridos por el difunto, de productos como prótesis o marcapasos que se puedan hallar dentro del cuerpo a incinerar o de los diferentes elementos utilizados para la construcción o adorno del féretro. Todas estas partículas tóxicas quedarán suspendidas en el aire y acumuladas en nuestro entorno como en parques y jardines.

Y como tal actividad nociva e insalubre, está regulada para proteger la salud y el bienestar de la ciudadanía. En Madrid, la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente de 1985, en su artículo 52.3, exige una distancia mínima de 250 metros desde “el foco de emisión a viviendas o lugares de permanencia habitual de personas”, lo que este posible Crematorio lo incumple de manera clara. De hecho, a escasos metros de la construcción solicitada se encuentran bloques de vivienda en San Fermín en la zona de La Perla (más de 3.000 viviendas), el Instituto y el Colegio Público en El Espinillo, tres parques (el PL Manzanares, el de C/ Oligisto, y el del sur de la M-40), un centro de trabajo, y dos centros comerciales, entre otros espacios. Esto empeorará aún más nuestra esperanza de vida pues, según datos municipales, estamos en una zona que ya es de las

más bajas de Madrid. Para nosotros, lo que se ha sentenciado por la Administración de Justicia es una “valoración de nuestra salud”, que es lo que se debe proteger por encima de todo. Ya sabemos que habrá quien diga que esto no es más que una rabieta de unos afectados, a los que no hay que hacer más caso, y habrá quien nos pregunte: ¿dónde queda el derecho de una empresa privada? Pues la respuesta es clara: en el cumplimiento de la ley, o sea, a más de 250 metros de acuerdo a lo que la Ordenanza Municipal define. Porque, ¿dónde queda nuestro derecho a la salud? Que perdone quien nos quiera decir que nuestro derecho depende de lo que la Tecnología pueda o no pueda hacer.

Nosotros creíamos, y creemos, que nuestro derecho está bajo la protección de la Ley, no de la Tecnología. Mejor no extendernos en la relación entre Tecnología y Medio Ambiente, pues el cambio climático es más que un ejemplo harto evidente.

Y esto es lo que se debe esperar de todos, y sin excepción. Especialmente de las Instituciones y Administraciones Públicas, y cualquiera que quiera decir algo sobre Salud.

Valga esta primera reacción como vecinos y vecinas del barrio, como llamada de atención de lo que reclamamos en justicia como defensa de un derecho básico e innegociable como es la salud. No se trata de una rabieta de afectados, sino de mantener el derecho a la salud y a un ambiente no-contaminado. Ya en 2002 y en 2015 se entregaron por registro prácticamente 15.000 firmas de alegaciones a la solicitud de este Horno Crematorio. Registro que está documentado para las administraciones y quien desee disponer de él.

¡¡NO NOS QUEDAREMOS CALLADOS!! ¡¡NI NOS QUEDAREMOS PASIVOS!!

Asociación Vecinal de San Fermín