Yaiza, de 7 años de edad, padece una discapacidad física del 77% que la obliga a moverse en silla de ruedas. Y, sin embargo, hoy en día se ve obligada a vivir en un piso sin medidas de accesibilidad. No solo eso, el inmueble se halla en riesgo de derrumbe y carece de condiciones mínimas de salubridad. Se trata de una casa de Carabanchel, que sus padres y sus dos hermanas, también menores, se ven obligados a ocupar desde junio de 2019 porque carecen de recursos económicos para afrontar un alquiler.

Pero esta difícil situación, que se ha visto agravada por las bajas temperaturas que está dejando a su paso el temporal de nieve Filomena, puede tornarse más grave aún en los próximos días, ya que la propietaria del piso ha ganado una sentencia judicial de desahucio que obliga a la familia a abandonarlo de manera inminente. Es decir, en breve este hogar humilde puede verse literalmente en la calle.

Para impedirlo, la Asociación para la inclusión de niños y jóvenes con diversidad funcional APAIPA, a la que pertenece Yaiza, con el apoyo de la Asociación Vecinal de Aluche y un grupo de vecinos y vecinas del barrio han iniciado una campaña de recogida de fondos con los que pretenden financiar una vivienda en alquiler. A tal fin, acaban de hacer público el siguiente número de cuenta bancaria: ES62 2038 1940 0260 0014 8115

Aquellas personas que deseen contribuir con un envío de dinero, en su transferencia deben poner como destinatario “Apaipa” y como concepto “Una vivienda para Yaiza”, recuerda Charo Benítez, presidenta de esta asociación de ayuda a personas con discapacidad. “Acabamos de lanzar esta iniciativa para que Yaiza, que es una niña maravillosa, no tenga que vivir en la calle. El tiempo corre en nuestra contra, por eso apelamos a la solidaridad de nuestros vecinos y vecinas para que esta pequeña y su familia puedan vivir en una vivienda digna”, indica Benítez.

Lola San Antonio Cortés, la madre de Yaiza, teme que si las cosas empeoran Servicios Sociales la separe de sus tres hijas. “Estamos desesperados. Hemos pedido el Ingreso Mínimo Vital que se nos ha denegado y una vivienda de emergencia a la Agencia de la Vivienda Social, en la que nos encontramos en listado provisional, pero por ahora no nos han dado nada. Tienen unas listas de espera enormes. Y nosotros ahora no tenemos ingresos, ¿cómo vamos a vivir?”, se pregunta Lola, antes de agradecer el gesto de Apaipa y sus vecinos y vecinas.

La familia cuenta con el sostén de la Asociación Vecinal de Aluche, que desde hace meses la ayuda con alimentos y productos de primera necesidad. “No podemos permitir que una familia como la de Lola y Yaiza, que ha caído en desgracia, acabe viviendo debajo de un puente. Esto es inhumano, así que mientras las administraciones activan alguna ayuda de supervivencia, apelamos a la solidaridad del vecindario. Si cada uno y cada una pone un poco de dinero, podemos lograr un alquiler asequible durante unos meses, el tiempo necesario hasta que consigan recursos públicos”, indica Elena Bermejo, de la entidad vecinal. Vecinos y vecinas ayudándose mutuamente ante una Administración lenta y desbordada, algo de lo que saben mucho en Aluche, un barrio que ha adquirido fama mundial durante esta pandemia de la Covid-19 por sus colas del hambre pero también por el extraordinario movimiento de solidaridad vecinal que se ha generado para hacerlas frente.