La Plataforma de Vecinos Afectados por las Cocinas Fantasma de la calle José Calvo, con el apoyo de la asociación vecinal y la FRAVM, decidió sacar el problema a la luz después de 13 días sin otra actuación que el corte de la vía, con vallas y cintas, a la altura del socavón, y organizar una protesta, que se produjo ayer a mediodía, con gran presencia de medios de información. A la misma hora, el Ayuntamiento envió una pala excavadora que procedió a tapar el boquete, para alegría del vecindario, que temía que este se hiciese más grande y parte de la calle se viniese abajo debido al tránsito de los camiones de reparto de las cocinas fantasma.

Y es que tras la aparición del socavón, estos camiones han seguido usando la calle para llevar el material de las cocinas, entrando en dirección contraria hasta la altura del agujero, donde realizaban las labores de carga y descarga.

La plataforma aprovechó la concentración para recordar su vieja demanda de cierre de las 31 cocinas fantasma de José Calvo, 10, un negocio industrial que debería de estar lejos de cualquier zona residencial por las enormes molestias de movilidad, ruidos y contaminación que genera.