El texto, que lleva por título La ciudad que queremos, es toda una batería de deseos y propuestas destinadas a defender una localidad “sana, en la que poder respirar aire limpio, en la que calles y plazas sean lugares de encuentro y convivencia y la persona esté en el centro”. En este marco, los colectivos Hijos y Amigos de Alcalá, Agua de Mayo, Ecologistas en Acción, la Federación Comarcal de Asociaciones Vecinales, que junto a personas a título individual conforman Imagina Alcalá, demandan un modelo de municipio que prime la rehabilitación y la regeneración urbanística frente a la obra nueva, la movilidad sostenible frente al abuso del vehículo privado a motor, la naturalización del interior de la ciudad con nuevos parques y huertos urbanos frente al predominio del asfalto y los circuitos cortos de producción y consumo frente a la economía globalizada. Una ciudad que proteja su patrimonio, que responda a las necesidades de todos los grupos sociales que la habitan y, por supuesto, que “sea construida al fin por todos y todas aquellas cuya voz nunca fue escuchada”.

El manifiesto, que reproducimos a continuación, se hace público en un momento en el que se está debatiendo el Plan General de Ordenación Urbana de Alcalá de Henares, un instrumento clave para definir el futuro a corto plazo de la ciudad cervantina.

La ciudad que queremos

Queremos calidad de vida en nuestra ciudad, y sabemos que nadie mejor que las propias personas y colectivos que la habitamos para decidir cómo conseguirla. Queremos vivir en una ciudad sana, en la que poder respirar aire limpio, en la que calles y plazas sean lugares de encuentro y convivencia y la Persona esté en el centro.

Sabemos que para eso hay que favorecer una movilidad sostenible, haciendo que caminar e ir en bicicleta sea sencillo y seguro, y en la que el transporte público sea cómodo, frecuente y accesible para todo el mundo.

Queremos que en nuestra ciudad todas las personas tenga acceso a la vivienda, los barrios sean agradables espacios de convivencia, repletos de vida, y estén bien integrados y conectados.

Sabemos que para lograrlo es necesario invertir en rehabilitar y revitalizar los barrios, no construir más casas sino ayudar a quien lo necesita pueda acceder a alguna de las miles de viviendas vacías.

Queremos una economía que ponga por delante las necesidades de las personas, que sea verde, y tenga un impacto ambiental y social positivo en el entorno.

Sabemos que entonces es imprescindible relocalizar la actividad económica, los circuitos cortos de producción y consumo, y favorecer las pequeñas iniciativas sociales y cooperativas.

Queremos conservar los espacios naturales y la biodiversidad de nuestro entorno, el terreno fértil de campos y vegas, y la red pública de caminos y vías pecuarias que nos atraviesa.

Sabemos que solo lo lograremos si fortalecemos la protección que las leyes dan al medio ambiente y entendemos que los recursos naturales son de importancia estratégica para nuestro futuro.

Queremos naturalizar el interior de la ciudad, mejorando la presencia de flora y fauna, con zonas verdes integradas en los barrios y no en los márgenes de la ciudad.

Sabemos que nos ayudará a ello la proliferación de huertos urbanos, el cuidado ecológico de parques y jardines, el respeto por los núcleos de biodiversidad ya existentes.

Queremos que el abundante patrimonio histórico que hemos heredado se conserve y se transmita a las generaciones futuras.

Sabemos que solo será posible con sensibilidad y aprecio por tan grande privilegio, siendo las administraciones las primeras que deben actuar en consecuencia.

Queremos una ciudad cuyo diseño responda a las necesidades de todos los grupos sociales que la habitan.

Queremos una ciudad construida al fin por todos y todas aquellas cuya voz nunca fue escuchada.

Sabemos que para lograrlo es imprescindible su participación en todo el proceso del nuevo Plan General de Ordenación Urbana.

Fotografía: M. Peinado