Como si se tratase de un mal endémico entre nuestros gestores, al igual que ha sucedido en la mayor parte de los ensanches de nuestra región, el barrio de Valdebebas (Hortaleza) se levantó en 2011 sin los servicios y equipamientos públicos más básicos. Y de la misma manera, estos se están consiguiendo gracias a la presión y al empuje del vecindario organizado. Hace un año y medio, este nuevo barrio del norte de Madrid vio nacer a su asociación vecinal como plataforma desde la que construir comunidad y conquistar derechos, servicios y mejoras para la zona. Hoy cuenta con más de 500 socios. Ciudadanos que mañana, miércoles 16 de diciembre, después de meses de pelea en los despachos de la Administración, en la calle y en las redes sociales, celebrarán una importante conquista: la apertura de la estación de Cercanías de Valdebebas.

Los habitantes del nuevo desarrollo, que adolece de serios problemas de movilidad y conexión con el centro de la ciudad, estaban cada vez más indignados al comprobar, día tras día, como las telarañas se adueñaban una estación que fue finalizada en 2011. Pero por fin, mañana los trenes de la línea C-1 pararán en el barrio. No habrá inauguraciones oficiales porque la campaña electoral las prohíbe. La asociación vecinal, sin embargo, no quiere pasar la ocasión para festejar esta “victoria ciudadana”. A las 20:00 ha convocado al vecindario a un acto en el que no faltarán el tradicional corte de cinta y la foto del primer viaje de las “autoridades vecinales” para comprobar la calidad del servicio. Tal y como ha adelantado Vanessa Rodríguez, presidenta de la Asociación Vecinal de Valdebebas, “haremos un agradecimiento público a las administraciones, a las formaciones políticas que, con voluntad unánime, nos han ayudado a impulsar la apertura de este servicio público, pero especialmente, muy especialmente, a todos los vecinos de Valdebebas, por su apoyo, por su lucha incansable, por seguir y secundar las iniciativas y campañas vecinales que durante tanto tiempo hemos llevado a cabo para que hoy podamos afirmar que tendrá lugar la apertura del Cercanías”.

La entidad ciudadana aprovechará el acto festivo para manifestar otras dos de sus reivindicaciones urgentes: la apertura de la calle Sáenz de Oiza y la construcción de un centro educativo público que permita a los niños y chavales cursar todas las etapas educativas en el barrio. Sáenz de Oiza es una vía que fue finalizada hace más de un año pero carece aún de iluminación. Cuando se inaugure al tráfico, servirá para ahorrar a los vecinos un trayecto de unos ocho kilómetros en su salida hacia el norte, ya sea en dirección a Sanchinarro o a la A1.

Finalmente, el barrio, que hoy cuenta con más de 9.000 habitantes y un alto porcentaje de familias con niños, carece de equipamientos educativos públicos.