En la quinta sesión de un espacio de debate en el que participan representantes de los propietarios del suelo, las asociaciones vecinales, colectivos ecologistas, colegios profesionales, la SAREB, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, José Manuel Calvo adelantó las líneas maestras de su nuevo plan, que supone la reducción de apenas 4.000 viviendas respecto al proyecto precedente, un recorte “ridículo” a tenor de la FRAVM. De las 102.000 viviendas proyectadas se ha pasado a 98.000, con un coeficiente de edificabilidad y de volumen de terreno urbanizado similares a la propuesta anterior. Además de este pequeño recorte, Calvo presentó otros cambios menores, que afectan al diseño de los edificios, a la gestión y a los tiempos de ejecución de las obras, cuestiones irrelevantes en el momento presente, en el que la prioridad no es otra que determinar la magnitud y extensión de la operación.

Sobre propuestas ciudadanas y conservacionistas como la creación de la Casa de Campo del Sureste y de un corredor ecológico, nada de nada.

Por todo ello, y dado que el esqueleto del nuevo plan urbanístico para el desarrollo de Los Ahijones, Los Berrocales, Los Cerros y Valdecarros sigue siendo, en esencia, el mismo que el anterior, la FRAVM muestra su rechazo frontal, demandando, una vez más, una reducción drástica del volumen de viviendas con objeto de evitar un nuevo monstruo urbanístico en la ciudad.

Tras el verano, el Área de Desarrollo Urbano Sostenible tiene previsto iniciar los trabajos para redactar un plan director de los nuevos desarrollos, algo que espera realizar buscando el consenso de todas las partes concernidas. “Si el plan que ayer conocimos continúa en parecidos términos seguiremos en desacuerdo, y así es imposible llegar a consenso alguno”, adelanta el responsable de Urbanismo y Vivienda de la federación vecinal.