“Después de más de 38 años de historia, la asociación vecinal Cuatro Caminos-Tetuán puede desaparecer con motivo de la posible especulación del edificio en el que actualmente nos reunimos. Nos vemos abocados a la desaparición si el Ayuntamiento no nos plantea una solución razonable y asumible para que podamos continuar con nuestra labor social y de servicios a los/as vecinos/as del distrito y barrio de Tetuán”. Estas palabras forman parte de un escrito con el que la entidad ciudadana abre una campaña informativa para impedir su desahucio del local que actualmente ocupa en el primer piso del mercado de San Enrique. En un proceso que los vecinos califican de “oscuro”, el Consistorio tiene la intención de reformar por completo la galería comercial. Para ello, todos sus ocupantes, entre los que se cuentan comercios, asociaciones e incluso familias inquilinas, deberán abandonar en los próximos días el espacio.

El problema es que en el caso de la asociación vecinal, que no dispone de recursos para costear el alquiler de un local privado, el Ayuntamiento solo ha ofrecido un pequeño bajo de unos 50 metros cuadrados, que además requiere de obras de reforma. Por eso, con objeto de lograr un espacio digno en el que poder desarrollar sus actividades, ha iniciado una campaña que comenzará este domingo, 2 de febrero, con una recogida de firmas a partir de las 12:00 en la plaza del Canal de Isabel II (Bravo Murillo esquina Lope de Haro).

La Asociación de Vecinos de Cuatro Caminos Tetuán abrió sus puertas en mayo de 1976 en la calle San Enrique, 16. “Han sido muchos los logros conseguidos en estos 38 años con el trabajo voluntario de vecinas y vecinos y, reconozcámoslo, con el apoyo de los gobernantes municipales de turno, que en la mayoría de los casos han hecho factible la permanencia y el desarrollo de las actividades de nuestra asociación y de tantas otras similares”, indica la entidad amenazada en el citado escrito, antes de continuar: “Por eso ahora, no nos vamos a resignar a que desaparezca, y menos barajando la lícita sospecha de los intereses especulativos que se esconden tras este desalojo”.

El colectivo ciudadano subraya que hasta el momento no ha querido “dar difusión a la situación en la que nos encontramos porque confiábamos en que tras las negociaciones con el Ayuntamiento se podría encontrar una fórmula válida y conveniente para ambas partes. Sin embargo, las respuestas que estamos obteniendo no atienden a las necesidades de los vecinos y vecinas de nuestro barrio, a las necesidades de un espacio público y de acogida de las numerosas iniciativas que están surgiendo en el distrito de Tetuán. Es en definitiva un espacio democrático, abierto y participativo que no solamente acoge sino que impulsa y potencia a la ciudadanía en sus derechos y deberes”.

La asociación vecinal concluye que si debe abandonar su local para que se lleve a cabo “una operación en beneficio del barrio, lo primero que deberían hacer [sus promotores] es explicarla con toda claridad (cosa que ahora no ocurre) a los vecinos y luego proporcionar un local donde la asociación pueda seguir trabajando en las mismas condiciones”.