Ayer domingo, el Día Mundial de la Tierra volvió a celebrarse en Madrid bajo el signo de la reivindicación ciudadana. Con el lema “Frente al cambio climático, menos CO2”, un colorido cortejo, encabezado por una fila de niños, recorrió buena parte de la calle Atocha hasta la explanada del Museo Reina Sofía con objeto de llamar la atención a los poderos públicos sobre el deterioro medioambiental que sufre el planeta. Allí, los actores Teté Delgado y Jordi Revellón, en nombre de las entidades promotoras, leyeron un manifiesto en el que señalan que la lucha contra el cambio climático no es sólo una cuestión económica sino, sobretodo, política. “Manifestamos la urgente necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, que son la principal causa del mayor problema ambiental al que se enfrenta la humanidad”, indicaron, antes de añadir: “Nuestro país debe reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero. El Gobierno no tiene excusas para no actuar con la contundencia que los datos reflejan, particularmente dado el aumento de las emisiones en España, muy por encima del límite marcado por el Protocolo de Kioto”.

Junto a colectivos conservacionistas como Ecologistas en Acción o Greenpeace desfilaron sindicatos, plataformas de consumidores y entidades vecinales como la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid. Particularmente visibles fueron los vecinos y vecinas del barrio de Orcasitas que, conformando un bloque de varios centenares de personas, no cesaron de reclamar una solución para el deterioro de su sistema de calefacción comunitario. La calefacción de Orcasitas, que procede de una pequeña central térmica que desde hace 30 años gestionan los propios vecinos, es defendida por los conservacionistas como un modelo energético “ecológico, justo y barato”. Desde hace más de dos meses, este barrio de Usera reclama a la Comunidad de Madrid, propietaria de los terrenos de la central, que sufrague la reparación de su red de distribución calorífica.

Detrás de los orcasiteños marcharon las vecinas y vecinos de los pueblos del Sureste de Madrid (como Morata de Tajuña, Estremera, Villamanrique, …), que protagonizan una larga lucha contra la implantación de nuevas centrales térmicas de ciclo combinado, y los de Chamartín, que reclaman que el campo de golf de la zona se transforme en un gran parque de disfrute público.

En un comunicado unitario, los convocantes demandaron a los Ayuntamientos y a las Comunidades Autónomas “que implanten objetivos, planes y medidas concretas y urgentes para luchar contra el cambio climático y al Gobierno que lidere esta lucha abogando por objetivos dentro de la Unión Europea mas ambiciosos. Pedimos que el Gobierno apoye objetivos de reducción dentro de la Unión Europea, al menos un 30% para el año 2020 y un 80% para el año 2050, y adicionalmente a ello destine fondos para financiar la adaptación en países empobrecidos y su desarrollo limpio, que pueden proceder de la fiscalidad sobre los combustibles fósiles y nucleares. Estos fondos deben acompañarse de transferencias de tecnología en condiciones justas y de un cambio en las reglas del comercio mundial que reduzcan las desigualdades”, indica el texto. Los manifestantes reclamaron a las administraciones una tabla de medidas concretas, entre las cuales se encuentran la elaboración de “leyes Contra el Cambio climático, de Ahorro y Eficiencia energética, de Movilidad Sostenible, de Energías Renovables y de fiscalidad ecológica”, la paralización de “nuevas refinerías de petróleo” y la aplicación de “una moratoria de nuevas centrales térmicas a partir de combustibles fósiles, mientras no se demuestre que todas las alternativas de energía limpia (uso eficiente de la energía, gestión de la demanda, cogeneración y renovables) están agotadas o no son suficientes”.