En un comunicado difundido esta mañana, la asociación Corazón Verde de Chamberí – Colectivo Ciudadano de Urbanismo subraya que desconoce “las intenciones reales del Ayuntamiento, ya que no nos ha transmitido ninguna información previa para afrontar la reunión. Sin embargo, buena parte de las declaraciones de diversos miembros del gobierno municipal aparecidas en medios de comunicación, dan ya por hecho la decisión de permitir una ampliación generalizada de ocupación de vía pública, y de horario y temporada de funcionamiento. Dichas intenciones están generando una inquietud considerable entre el vecindario y asociaciones de estos distritos centrales de Madrid”, aseguran.

Por ello, la asociación acude al encuentro “con las siguientes consideraciones sobre este tema para trasladar al Ayuntamiento, pese a que todas las evidencias parecen indicar que su decisión está ya tomada, sin haber tenido en consideración ninguna opinión ni necesidad más allá de las de determinadas asociaciones de hostelería:

“- Somos conscientes de que la crisis provocada por el COVID-19 va a afectar con especial severidad al comercio local y la hostelería, cuya recuperación va a ser particularmente lenta y complicada. Como parte esencial de la vida de nuestros barrios, desde nuestra asociación deseamos que dichas actividades puedan volver a abrirse lo antes posible y consigan salir adelante en las mejores condiciones.

– Naturalmente, eso no debe producirse, nunca, a costa de la seguridad en nuestras calles, ni de poner en riesgo unas condiciones de protección de la salud pública que han necesitado tanto y tan duro esfuerzo colectivo durante estas últimas semanas. En este sentido, las políticas liberalizadoras de los últimos años, plasmadas en las Ordenanzas de Terrazas de 2007 y, sobre todo 2013, tras la crisis económica, ya llevaron las posibilidades de ocupación de espacio público por las terrazas de hostelería hasta sus últimas consecuencias, imponiendo una liberalización prácticamente total de dicha ocupación, únicamente limitada por lo dispuesto en normativas de rango superior en materia de accesibilidad, contaminación acústica, protección general del medio ambiente, y otras similares.

Sus consecuencias las sufrimos a diario quienes caminamos por las aceras de distritos como Arganzuela, Retiro, Salamanca y, especialmente Centro y Chamberí. Espacios saturados más allá de sus límites por actividades privadas, vulnerando el interés general y el uso libre e igualitario de un bien de dominio público como son nuestras aceras y plazas, animados por la permisividad de un ayuntamiento que, demasiado a menudo, cae también en la dejación de funciones a la hora de imponer la necesaria disciplina.

– En este sentido, para nuestra asociación resulta inaceptable cualquier pretensión de aumentar de manera generalizada la ocupación de aceras para mantener los aforos actuales con un distanciamiento mayor. Considerando que la dimensión mínima de 2,50 m como anchura libre de paso en aceras, establecida por la Ordenanza vigente, resulta ya hoy día insuficiente en la mayoría de nuestras calles, parece evidente que de las condiciones sanitarias actuales, que imponen un distanciamiento necesariamente mayor para evitar riesgos de contagio, se debería avanzar para ampliar dicha anchura mínima hasta un mínimo de 3 metros de paso libre en aceras, en la línea ya avanzada por la Asociación A Pie y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), que debería ser incluso algo mayor para garantizar la accesibilidad universal en términos de igualdad. Las peticiones de las asociaciones de hostelería, que incomprensiblemente parece haber asumido acríticamente el Gobierno municipal sin tener en cuenta al vecindario ni a ningún otro sector, de reducir dicha distancia de paso libre hasta 1,5 metros, resulta contraria a toda lógica y a las propias normativa de accesibilidad, y pone en riesgo la salud pública.

– Consideramos necesario y urgente avanzar hacia un reparto del espacio público en nuestras calles más equilibrado y acorde a las necesidades reales de la movilidad en nuestra ciudad, y que impulse asimismo una movilidad más sostenible que garantice mejoras estructurales en materia de calidad del aire. Las principales ciudades de nuestro entorno ya están aprovechando la salida a esta crisis para acometer actuaciones provisionales (aunque en la mayoría de los casos con vocación de permanencia) en este sentido, implantando carriles bici, espacios peatonales y ampliaciones de acera con intervenciones de urbanismo táctico. Madrid no puede seguir quedándose atrás en este ámbito. En este sentido, entendemos posible y necesario la ocupación peatonal y estancial de determinadas zonas de la calzada –bandas de aparcamiento y carriles de circulación- actualmente viable en muchos lugares de Chamberí (desde peatonalizaciones parciales y puntuales en tramos de calles residenciales interiores de red básica, hasta ocupación temporal de determinados carriles en avenidas principales) para aumentar el espacio peatonal disponible y mejorar las condiciones generales de movilidad en aceras en condiciones de seguridad.

Eventualmente, parte de dicho espacio ganado se podría utilizar para impulsar políticas de apoyo al comercio local (sería deseable, por ejemplo, su autorización de uso para librerías, frente al agravio comparativo hacia quienes deberían ser merecedoras de una ayuda municipal no menor que el sector hostelero). Esto podría incluir la posibilidad de trasladar y/o incluso ampliar, según el caso, la superficie ocupada de determinadas terrazas cuando fuera posible, con único objeto de permitirles conservar la mayor parte posible de su aforo actual, y no permitiendo en ningún caso la ampliación de sus elementos actualmente autorizados, para garantizar un uso libre e igualitario de nuestro espacio público (vetando la autorización de cualquier elemento añadido a las terrazas tipo mamparas, separadores, elementos de climatización, además de mantener la prohibición vigente en Chamberí de nuevos cerramientos estables de terrazas).

– Adicionalmente, no podemos obviar, ni ahora ni nunca, los extraordinarios problemas de contaminación acústica que ya padece desde hace años Chamberí, que cuenta con una mayoritaria proporción de su superficie protegida frente a dicho fenómeno como Zona Ambientalmente Protegida (ZAP). Garantizar el descanso vecinal y la protección frente al ruido, nuevamente un asunto de salud pública, es competencia y deber de nuestro Ayuntamiento, que debe cumplir por encima de cualquier otra consideración. Por ello estimamos inviable la ampliación generalizada de horarios y de temporada de terrazas, máxime en aquellas zonas de Chamberí que se encuentran declaradas como ZAP.

Más allá, consideramos que el Ayuntamiento debe comenzar a cumplir y hacer cumplir, activamente y con rigor, toda la normativa sectorial vigente en materia de protección frente al ruido, tanto de ámbito municipal como autonómico o estatal; desde la Ley 37/2003 del Ruido hasta las normas específicas del Plan Zonal de la Zona de Protección Acústica Especial de Gaztambide, derivadas de aquella”.

Por todo lo expuesto, Corazón Verde Chamberí solicita al Ayuntamiento “que reconsidere su decisión, tomada sin escuchar a vecindario, colectivos ni asociaciones en los barrios. No puede ser que, en la salida de esta crisis, nuevamente vuelvan a perder tanto el vecindario, en lo tocante al derecho a la ciudad y el reparto del espacio público, como el medio ambiente, en lo tocante a contaminación ambiental y acústica. El Gobierno municipal debe actuar, y ya llega tarde para hacerlo, pero no puede seguir actuando de espaldas al vecindario de los barrios de Madrid, al interés general, y a la legalidad”, concluye el colectivo en su comunicado.

Imagen: Ayuntamiento de Madrid