Pero este dato “los vecinos ya lo conocíamos y sabemos que noes relevante, tal y como nos explicaron en el Ayuntamiento, ya que sí aparece en el Plan de Ordenación Urbana vigente. En cualquier caso la inscripción en el Registro de la Propiedad es voluntaria y es algo que deberían haber hecho ellos y que por supuesto ya sabían.Por lo que consideramos que esta excusa no es más que una maniobra dilatoria más por parte del Arzobispado”, indica la Plataforma Vecinal de Opañel en un comunicado. Ante esta actitud de bloqueo, que no ha variado desde hace un año, la red ciudadana de este barrio de Carabanchel ha decidido salir de nuevo a la calle y llevar su enfado hasta la misma puerta de la sede eclesiástica. Así, este domingo, 18 de diciembre, se concentrará a las 12:00 en el lugar, sito en el número 8 de la calle Bailén.

La plataforma recuerda en su nota que “en diciembre de 2015, en una asamblea abierta en el Centro Culturade Oporto, Esther Gómez, concejala presidentade la Junta Municipalde Carabanchel y José Manuel Calvo, delegado del Área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, presentaron a los vecinos un plan para dar solución al problema del terreno que movilizó al barrio de Opañel cuando la Parroquia Santa Catalina Laboure anunció, en marzo de 2014, su intención de hacer en él una cripta”. Un lugar donde años atrás había prometido construirun polideportivo, para lo cual “recogió donativos de feligreses y vecinos durante años”. El terreno de la discordia, que hoy sigue en desuso, tiene dos partes: una propiedad del Camino Neocatecumenal, que regenta la parroquia, y otra del Consistorio.

“En esa asamblea[los responsables municipales]explicaronque tenían un acuerdo verbal con el Arzobispado para reordenar urbanísticamente la zona, de manera quelo lógico era construir una dotación para Opañel enlapartemunicipal y además se conseguiría el compromiso por escrito de laIglesia para no construir nunca nada de carácter funerario en el terreno”,informa la plataforma.

El plan complació a la red ciudadana, a pesar de que “ha reivindicado desde el principio que todo el terreno que faltaba por construir se revirtiera al barrio para su uso público”. Hoy la parte que pertenece a “los kikos” se encuentra vallada, y el vecindario espera que, cuanto antes, el Ayuntamiento levante algún equipamiento público en la zona de su propiedad.

Desde la citada asamblea hasta hoy, el Arzobispado “se ha negado rotundamente a que los vecinos estuviéramos presentes en las negociaciones, algo que solicitamos desde el principio. Por ese motivo el Arzobispado bloqueó meses la negociación”, asegura la plataforma. Tan solo concedió que uno de sus representantes, “ de manera únicamente testimonial”, acudiera al acto de firma del citado acuerdo, en el que supuestamente la Iglesia se iba a comprometer a no construir en su terreno la proyectada cripta o cualquier otra infraestructura funeraria.

Pero tras el plantón de los representantes eclesiásticos, los vecinos han optado, como tantas veces han hecho en los últimos años, por sacar su protesta a la calle, y así seguirán haciéndolo hasta que “haya una verdadera voluntad para solucionar el problema”.