La delegada de Equidad, Derechos Sociales y Empleo del Ayuntamiento de Madrid, Marta Higueras, fue la encargada de inaugurar un encuentro en el que participaron técnicos de empleo, responsables de asociaciones vecinales, ONG y otras entidades sociales especializadas en empleo, además de usuarios de los servicios de empleo y diferentes representantes de la Administración local, en primer lugar de la Agencia para el Empleo del consistorio. Desde hace una década, este organismo municipal es el encargado de desarrollar, junto al Servicio de Dinamización de Empleo (SdE) de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) los Planes de Empleo de Barrio, un proyecto de impulso del empleo que a su vez depende de los Planes Integrales de Barrio de Madrid (PIBA). Los PIBA (llamados antes Planes de Barrio) son un conjunto de actuaciones acordadas entre las asociaciones vecinales y el Ayuntamiento de Madrid que tienen el objetivo de reducir la brecha territorial de la capital. Por ello, se ubican en los barrios más vulnerables.

Higueras destacó en su intervención el carácter especial de los Planes de Empleo, un conjunto de acciones de orientación, sensibilización, información y formación ocupacional dirigidas a personas desempleadas con una empleabilidad muy baja. Gracias a ellos, más de 10.000 parados y paradas de esos barrios desfavorecidos se han visto beneficiadas en estos diez años, indicó la concejala, antes de comprometerse a reeditarlos si tras las elecciones del 26 de mayo continúa en el equipo de Gobierno municipal.

Tras Higueras, el presidente de la FRAVM, Quique Villalobos, puso en valor el trabajo cotidiano de las y los dinamizadores de empleo de barrio, profesionales de la entidad que trabajan “con personas que muchas veces han perdido toda esperanza en encontrar un empleo, con personas que no son capaces siquiera de acudir a la oficina de empleo o de poner lo que valen y saben hacer en un currículum”. Actualmente este servicio, financiado por el Ayuntamiento de Madrid, se compone de nueve profesionales que realizan labores de orientación e información laboral y fomento del empleo en 16 barrios vulnerables de la capital. Lo hacen dirigidos por un coordinador, Julio López de la Sen, y con el apoyo de una administrativo. Todos ellos participaron en la jornada celebrada en Moratalaz, un evento que estuvo dinamizado por Mercedes San Ildefonso, responsable de Empleo de la FRAVM.

Quique Villalobos también destacó en su alocución el proyecto de los PEB como ejemplo de cooperación público social, un rasgo que también destacaron los dos técnicos que a renglón seguido y después de la proyección de un vídeo sobre el SdE, impartieron sendas ponencias. La primera, titulada Lecciones para un servicio público de empleo desde la intervención comunitaria. Retos de coordinación y especialización en los procesos de inserción socio-laboral fue protagonizada por Miguel Massigoge, evaluador de la empresa Possible que dirigió hace unos años un estudio de evaluación de impacto de los PEB. En una intervención nada condescendiente, el experto destacó elementos originales y distintivos de estos planes y del trabajo de las y los dinamizadores de barrio, como su impulso en el ámbito distrital de las redes de entidades especializadas en empleo con objeto de optimizar recursos y no “marear” a las personas en su búsqueda de trabajo, su labor de seguimiento, acompañamiento y motivación con ellas, la cercanía que da trabajar en la asociación vecinal de un barrio y no en una oficina de la administración y el carácter hiperlocal de la intervención. Más allá de las cifras, que hablan de 7.500 personas atendidas por los y las dinamizadoras de empleo y derivadas a la Agencia para al Empleo de un total de 12.000 personas atendidas en estos diez años, Massigone subrayó la intensidad de sus atenciones. “Hemos comprobado que la motivación es mucho mayor en aquellos usuarios que han sido vistos por el dinamizador cuatro veces o más respecto a los que solo han sido vistos una sola vez”, tanto a la hora de buscar empleo como para finalizar con éxito un curso de formación.

Tras Massigone, Belén Campillo, responsable de proyectos europeos de la Agencia para el Empleo, enmarcó los PEB en el ámbito de la UE, recordando que la red de ciudades europeas Eurocities ha seleccionado a estos planes como ejemplo de buena práctica para un mercado laboral inclusivo. Lo ha hecho, en buena medida, por la cercanía entre el personal técnico y las personas que buscan empleo y por elegir el barrio como territorio de intervención, a diferencia de lo habitual en Europa, donde el espacio suele ser siempre municipal. “Os tenemos en el barrio, cerca de la gente, y eso es algo excepcional; la manera que tenéis en la FRAVM y en las asociaciones vecinales de llegar a la gente nos sorprende a las que estamos en la Administración pública. Por eso la cercanía que nos dais es algo alucinante y excepcional allá donde vamos”, indicó Campillo, dirigiéndose a los dinamizadores presentes en la sala.

Tras las dos ponencias, la gerente de la Agencia para el Empleo, Belén García, moderó una mesa de experiencias sobre los PEB en la que participaron Manolo Osuna, portavoz de la Asociación Vecinal La Corrala de Lavapiés; Delia Medina, dinamizadora de empleo de ese barrio; Mercedes Aranda, técnico de empleo de la Agencia de zona de Barajas de la Agencia para el Empleo; y Belén Rodríguez, una usuaria del Servicio de Dinamización de Empleo. Las cuatro intervinientes no solo destacaron la importancia para los barrios de los PEB sino que expresaron su deseo de que fueran ampliados en recursos y nuevos territorios. “Nos gustaría que la dinamizadora atendiese a vecinos del barrio no una o dos mañanas a la semana como hace ahora sino todos los días. Además, al menos en nuestro barrio es importante que se haga algo con nuestros vecinos que no tienen papeles, que son muchos, ya que la administración no hace nada con ellos por este motivo”, aseguró Osuna.

El encuentro finalizó con un animado ágape.