Treinta y siete organizaciones ecologistas, vecinales, de consumidores, sindicatos, plataformas ciudadanas, organizaciones sociales y de desarrollo convocan la manifestación que el próximo domingo 20 de abril se celebrará en la capital bajo el lema “Frente al cambio climático, menos CO2”. La gravedad de la situación, tal y como ha señalado Carmelo Plaza (CCOO), explica el hecho de que “tantas organizaciones y tan dispares hayan sido capaces de consensuar sus reivindicaciones en torno a uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la humanidad: el cambio climático”.
Luis González, portavoz de Ecologistas en Acción, ha querido recordar que “el cambio climático está provocado por la actividad humana y sus impactos ya son evidentes. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas señala en su último informe que la temperatura media ha subido 0,74º C en los últimos 100 años. Pero aclara también que esos impactos se pueden mitigar estabilizando los gases de efecto invernadero. Por eso estamos aquí: para exigir a las administraciones que adopten medidas para reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero. El Gobierno no tiene excusas para no actuar con la contundencia que los datos reflejan, particularmente dado el aumento de las emisiones en España, muy por encima del límite marcado por el Protocolo de Kyoto”.
Nacho Murgui, en representación de las organizaciones vecinales y de consumidores, ha denunciado que “las políticas que fomentan o toleran las actividades responsables de la contaminación atmosférica no son un accidente, sino fruto de decisiones políticas. A las organizaciones nos corresponde exigir a quienes las toman que adopten las medidas necesarias para frenar el cambio climático. La Comunidad de Madrid es la región que más kilómetros de carreteras tiene de Europa. Compete, por tanto, a las administraciones regional y local que corrija de manera radical el modelo de ordenación territorial que promueve, que revise el Plan de Infraestructuras y Transporte y que fomente el transporte público en detrimento del privado. No olvidemos, además, que tanto el modelo de ordenación del territorio como el de transportes tiene una tremenda incidencia no sólo medioambiental, sino también social”. Al Ejecutivo central, corresponde, en palabras de Murgui, “la responsabilidad de liderar este cambio” aunque, como han advertido los portavoces, “la disolución del Ministerio de Medio Ambiente en el de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino nos sitúa ante un panorama sombrío”. Lejos de otorgar a la persona responsable del Ministerio de Medio Ambiente una vicepresidencia para asegurar la aplicación transversal de las medidas medioambientales en los sectores más sensibles, como transportes, fomento, industria… “relegan el Ministerio diluyéndolo en otro”.