El pasado 5 de marzo, el alcalde de Alcalá de Henares, Javier Bello, presentó el Avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), diseñado, sin habilitar ningún proceso de participación, por el equipo de Gobierno y que en palabras del primer edil, sentará las bases de ‘la Alcalá del futuro, puesto que será el último Plan General que se apruebe, ya que liberará toda la capacidad de suelo productivo, residencial y protegido’ para que las personas que vivan en Alcalá puedan trabajar en Alcalá’.

Las asociaciones vecinales y colectivos radicados en el municipio, que en ningún momento han sido consultadas por los técnicos municipales, han mantenido varias reuniones desde el pasado otoño para valorar la propuesta del Consistorio y analizar su alcance.

El balance de los encuentros es claro: el tejido asociativo considera “imprescindible” facilitar la participación de la ciudadanía en el proceso de modificación del Plan General, “ya sea a través de la comisión de Urbanismo o a través de una mesa que se cree ad hoc” en el marco de un proceso que requiere la máxima transparencia. Un proceso que debe garantizar que la ciudadanía pueda acceder a toda la información por los medios “más accesibles física o virtualmente”. Insisten, además, en la necesidad de exponer el avance definitivo en un lugar accesible a toda la ciudadanía.El modelo consensuado en los encuentros responde a una ciudad polifuncional y compacta, alejada del urbanismo disperso y difuso, que recupere la importancia del pequeño comercio como elemento dinamizador de la economía local y de la vida cotidiana de los barrios frente a la expansión de las grandes superficies y centros comerciales fomentada desde la Administración local.

Las entidades proponen, asimismo, la elaboración de un censo de empresas cerradas y de la superficie de suelo industrial que se ha liberado con el proceso de deslocalización con el objetivo de ordenar los espacios productivos y evitar así expandir de forma innecesaria el municipio.

La misma filosofía, basada en la recuperación de la ciudad consolidada, aplicarían al parque de viviendas. “Según el propio avance, existen 11.000 viviendas vacías en una localidad marcada por el estancamiento demográfico –subrayan–, por lo que parece razonable priorizar la rehabilitación y revitalización de los barrios, muchos de ellos bastante deteriorados. Es el momento –remachan–, de crecer hacia dentro”. Una parte importante de la referida política de recuperación debería centrarse en la recuperación del patrimonio histórico, arqueológico y cultural, mediante la revisión del Plan Especial del Casco Histórico, una medida que contribuiría no solo a recuperar y mantener la historia como fuente de cultura, sino también como fuente de ingresos para la ciudad a través de la explotación turística de sus valores.

Aún no es tarde, creen, para conservar los actuales espacios naturales y el suelo agrícola como recursos estratégicos, para lo cual proponen la consolidación de la protección de las riberas del Henares y el Torote, así como las fincas agrícolas y las islas circundantes, declarando estos ámbitos Suelo No Urbanizable Protegido. Suman a esta propuesta el mantenimiento de la superficie de la ZEPA, incluidas las zonas que se pretenden calificar como suelo residencial e industrial-comercial, clasificadas en el Plan de Gestión de la ZEPA.

Este balance, elaborado de forma conjunta por la Federación Comarcal de Asociaciones de Vecinos del Henares, Ecologistas en Acción, Grupo en Defensa del Patrimonio Histórico Complutense, Hijos y Amigos de Alcalá y vecinas y vecinos a título individual anuncia que continuará recopilando propuestas que contribuyan a elaborar un modelo de ciudad que recupere los espacios de relación, encuentro y socialización. En definitiva, que apueste por la revitalización de la vida comunitaria.