La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) que, junto con otras organizaciones sociales, políticas y ciudadanas forma parte de la Plataforma recientemente constituida contra el cerramiento del tramo Norte de la M-50, ha registrado esta mañana sus alegaciones al proyecto recogiendo las propuestas de las asociaciones vecinales de Montecarmelo y San Sebastián de los Reyes.

La FRAVM se opone al nuevo trazado de la tercera vía de circunvalación porque destruirá parajes de alto valor natural, parques de uso público, infraestructuras recientemente construidas, amenaza espacios protegidos, zonas escolares y deportivas y pasará a escasos metros de miles de viviendas ya afectadas por la contaminación acústica generada por los sobrevuelos de los aviones procedentes de Barajas y de desarrollos urbanísticos en los que vivirán miles de nuevos vecinos. La FRAVM advierte, asimismo, que lejos de reducir los atascos que se producen en la M-40, como pretede hacer creer la Comunidad de Madrid, el cerramiento de la M-50 puede agravar los colapsos que diariamente se producen en la A-,1 propagando las retenciones a las vías que la conectan (M-40, M-30, etc).

La ejecución del proyecto de cierre de la M-50 consumará un verdadero atentado ecológico por destruir espacios naturales de incalculable valor ecológico, como el parque Forestal El Retamar, un área de 12 hectáreas con el que desaparecerán encinas centenarias; el parque lineal del Arroyo Quiñones, financiado con fondos de cohesión de la Unión Europea y el recién construido parque de La Dehesa, una zona de labranza que ha sido recuperada con fondos europeos y transformada en una zona de recarga hidrogeológica que contiene toda la red general de riego con agua reciclada del municipio. El proyecto de la Comunidad de Madrid destruiría el parque y las infraestructuras recién creadas, separaría a los vecinos de su Dehesa y afectaría a la recarga de las capas freáticas de la zona. Tampoco se salvarían de la agresión la Dehesa Boyal, un espacio protegido e incluido en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, el parque de Tempranales, un pulmón verde ubicado entre las viviendas del barrio y la Dehesa Boyal ni varias vías pecuarias del entorno todavía en uso y en periodo de recuperación.

Amén de las agresiones medioambientales, el proyecto provocará serios problemas de accesibilidad y movilidad en los municipios de San Sebastián de los Reyes y Alcobendas. “El acceso a San Sebatián de los Reyes -han señalados las asociaciones vecinales de la localidad- no se hará, como sería razonable por el paseo de Europa, eje vertebrador del tráfico local, sino por una calle del barrio de Dehesa Vieja que sólo tiene un carril en cada sentido y que agravará los atascos que ya se producen por la afluencia de público a la zona comercial Alegra”. En este punto, la asociación vecinal Dehesa Vieja ha denunciado que “el incremento del tráfico que traerá la construcción del nuevo trazado agravará la contaminación acústica y atmosférica que sufren los vecinos de este barrio de 5.030 viviendas que, además, del tráfico rodado, han de soportar la afección acústica de los sobrevuelos de los aviones procedentes de Barajas”.

El acceso a Alcobendas se hará directamente por el barrio residencial de Fuentelucha por lo que el tráfico, especialmente el que se dirige a las zonas industriales y empresariales, saturará las calles del barrio provocando múltiples molestias como ruidos, humos y atascos.

El trazado proyectado por la Comunidad de Madrid no sólo afectará a barrios consolidados, sino a desarrollos urbanísticos como el del Cerro del Baile, donde el Ayuntamiento de San Sebatián de los Reyes ha proyectado la construcción de 2.000 viviendas y a futuros equipamientos públicos de la localidad, como los colegios y polideportivos proyectados en Tempranales, una zona que contará con 3.292 viviendas y en el que, en un futuro no muy lejano, vivirán miles de vecinos.