Lo hacemos al considerar la medida absolutamente injusta y poco eficaz. ¿O acaso van a prohibir a la gente de nuestros barrios salir a trabajar, desplazarse a otras zonas para poder mantener la economía, y sectores tan esenciales como el sociosanitario y los cuidados, la alimentación, la logística, el comercio, el transporte o la limpieza? ¿Quién va a cuidar de las personas ancianas, a reponer en los supermercados, a recoger la basura, a llevar los paquetes de Amazon a nuestras casas?

No es de recibo que nos permitan movernos para acudir a los puestos de trabajo pero a la vuelta nos confinen en nuestras casas, y menos aún con argumentos relativos a comportamientos incívicos (que siempre generan una minoría, no solo en Villaverde o Vallecas, sino en todos los distritos de la capital) o al “modo de vida” de la población más vulnerable. El problema no es la forma de vida sino las condiciones de vida, y estas, en muchos barrios y pueblos del Sureste, hablan de rentas bajas, de desempleo, de trabajos temporales y precarios, de viviendas de reducidas dimensiones, de unos Servicios Sociales desbordados, de una red de transporte público muy mejorable, de centros de salud saturados, de colegios masificados, de unos servicios de limpieza y mantenimiento del espacio público muy deficientes …Hablan de una población que se ve obligada a coger un Metro saturado para ir a trabajar, a soportar sus aglomeraciones diarias, producto de una Comunidad de Madrid que a día de hoy no ha sido capaz de aumentar las frecuencias ni mejorar el servicio para reducir el riesgo de contagio por la Covid-19.

Si nuestros gestores consideran imprescindible el confinamiento de la población para frenar el avance del coronavirus, que confinen todos los barrios de los municipios más afectados, no solo los lugares que siempre pagan el pato de unas políticas que llevan décadas generando desigualdad y desequilibrio territorial . “O todos o ninguno” se escucha cada vez con más fuerza en los distritos del Sureste. ¿O acaso no tenemos un Área Única en Sanidad y Educación?

Resulta insultante que el Gobierno regional sugiera el confinamiento de los barrios más desfavorecidos cuando no ha sido capaz, en seis largos meses de pandemia, de reforzar de manera adecuada la sanidad, la educación, el transporte público, el acceso a la vivienda, con el fin de hacer frente con garantías a una anunciadísima segunda oleada del coronavirus.

Las asociaciones vecinales de la región estamos hartas de que unas y otras administraciones echen balones fuera, culpándose mutuamente de la actual crisis, sin que sean capaces de hacer sus deberes, cuando lo que está en juego es algo tan importante como la vida de la población. Hartas del victimismo del Gobierno regional, que lleva meses enfrascado en una absurda e improductiva batalla con el Ejecutivo central mientras toma decisiones y aplica medidas tarde y de manera caótica y atropellada, para desconcierto y preocupación de la ciudadanía.

Resulta insultante que a día de hoy, seis meses después del inicio del Estado de Alarma, sigamos reclamando no solo la contratación de más rastreadores/as, médicos/as y enfermeras/os sino algo tan básico como la reapertura de todos los centros de salud, servicios de urgencias de Atención Primaria y consultorios que siguen cerrados. ¿Cómo no apoyar las movilizaciones de los profesionales sanitarios de estos días, los cuales llevan meses implorando un refuerzo en medios humanos y materiales que nunca llega? ¿Cómo no implicarse y alentar actos de protesta como el que tendrá lugar esta tarde en Carabanchel para demandar algo tan básico como médicos en el Centro de Salud de Abrantes? El equipamiento lleva ¡cuatro semanas! sin personal médico, pero luego pedirán a las más de 30.000 personas afectadas que cuando regresen de sus trabajos se recluyan en sus casas, mientras los vecinos y vecinas de otros barrios se van a la Sierra a disfrutar del fin de semana.

A diario, especialmente en los barrios del Sureste, sufrimos el colapso de los centros de salud. Es urgente un refuerzo en la Atención Primaria, primera línea de choque del coronavirus, como también lo es en nuestros centros hospitalarios. No podemos esperar más. Es urgente también un refuerzo mayor en los centros educativos y en el transporte público, con el fin de evitar aglomeraciones. También necesitamos más recursos en Servicios Sociales para atender a las familias más vulnerables, que hoy son legión.

Nuestras demandas son de sobra conocidas y no solo van dirigidas al Gobierno central y regional, sino también a nuestros ayuntamientos, empezando por el de la capital, que a veces da la sensación de que la pandemia no va con él a pesar de ser la administración más cercana a la ciudadanía. A esta institución demandamos, entre otras cosas, una mayor implicación de Madrid Salud en la batalla contra la pandemia y la activación de más recursos (hoteles, viviendas) para aquellas personas que al contagiarse no pueden (o no deben) confinarse en sus casas. A día de hoy ni siquiera conocemos dónde se ubican estos inmuebles y cómo se puede acceder a ellos.

Los barrios del Sur y Este han sido un ejemplo de solidaridad durante estos meses de pandemia, generando potentes redes vecinales que han sido capaces, con sus propios recursos, de ayudar con alimentos y otros servicios a decenas de miles de familias. No es justo que ahora paguen las consecuencias de una gestión desastrosa y negligente.

Con el fin de recoger demandas y reivindicaciones y preparar posibles movilizaciones, la FRAVM organizará una asamblea virtual con las asociaciones vecinales de los barrios más afectados por la Covid-19 el próximo miércoles 23 de septiembre.