Atendiendo la demanda histórica de las asociaciones vecinales de los municipios de reforzar el carácter regional de la organización, el pasado miércoles la FRAVM trasladó la reunión mensual de su junta directiva, que habitualmente se celebra en la sede capitalina de Moratalaz, a San Fernando de Henares. Organizado por las asociaciones locales Parque Henares y Jarama en el Centro de Participación Ciudadana Marcelino Camacho, el cónclave contó con la presencia de casi todas las asociaciones federadas de Coslada y Mejorada del Campo. Por este motivo, las problemáticas ciudadanas de las localidades del valle del Henares centraron la mayor parte de los debates de la junta directiva. Entre estas, por ser una cuestión que afecta a las tres localidades del corredor, destaca la falta de participación ciudadana real en los asuntos públicos municipales.

Antes de su reunión, varios miembros de la junta directiva de la FRAVM, con el presidente Enrique Villalobos, a la cabeza, mantuvieron en el mismo centro municipal un encuentro con ciudadanos afectados por las grietas provocadas por el metro en San Fernando, así como con representantes de organizaciones sociales y políticas que les apoyan. De esta forma, pudieron conocer de primera mano la gravedad de un problema que a día de hoy afecta a 300 viviendas y a otros inmuebles y equipamientos de la localidad, como la Escuela Oficial de Idiomas, la escuela de adultos, la Casa de Paños, el complejo del colegio El Pilar y la escuela infantil El Tambor, que fue desalojada hace unos días, tras la aparición de peligrosas grietas en sus muros.

Portavoces vecinales de varios bloques de las calles Vergara y Pablo Olavide, las dos zonas de viviendas más afectadas, relataron con amargura los enormes perjuicios ocasionados por la construcción de las infraestructuras del suburbano en la ciudad. “Llevamos sufriendo el metro nueve años, desde el comienzo de las obras; en nuestro edificio salieron grietas desde el principio”, indicó Susana, una vecina de Pablo Olavide. Grietas que en ocasiones son “del tamaño de un puño” y que no siempre han sido reparadas por la Comunidad de Madrid. Es el caso de algunos afectados de los números 16 y 18 de la calle Vergara, que se han visto obligados a afrontar la rehabilitación de sus viviendas. Y eso que, tal y como relata Fernando, portavoz de los damnificados, “dos años después de la inauguración del metro el edificio comenzó a ceder, a caerse”. Además de las grietas, estos vecinos se quejan de los “ruidos que soportamos 24 horas al día” provocados por el metro y sus obras.

Buena parte de los afectados están convencidos de que detrás de los problemas se encuentran “las prisas que tuvieron los gobernantes del PP para abrir el metro y poder aprovecharlo en la campaña electoral de 2007”. Por eso, reclaman una solución urgente y duradera al Gobierno regional. “Lo prioritario ahora es atender a las 300 familias de las viviendas afectadas: en eso deben centrarse nuestras reivindicaciones”, sostuvo otro vecino de la calle Vergara, con la aprobación de los presentes.

Recordemos que debido a la aparición de nuevas grietas en diferentes puntos de la localidad, la Consejería de Transportes se ha visto obligada a cerrar, al menos durante tres meses, las cinco estaciones de la Línea 7b (Metroeste) que se encuentran en el pueblo. Para paliar la ausencia de este servicio, ha habilitado autobuses de refuerzo. “Pero el número de autobuses es insuficiente, sobre todo entre las siete y nueve de la mañana, en hora punta: esto está generando un trastorno muy grande”, aseguró otro vecino.

La dirección de la FRAVM, además de mostrar su solidaridad con los damnificados, prometió que trasladaría sus reivindicaciones al consejero de Transportes en una reunión que tendrá lugar en los próximos días. Pero “solo ganaremos la batalla con la unidad, haciendo del problema un problema de toda la ciudad”, concluyó Enrique Villalobos.