La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) apoya a la parroquia de San Carlos Borromeo ante la decisión del Arzobispado de Madrid de “eximir (a sus párrocos) de la responsabilidad del servicio parroquial” ya que, en palabras del Vicario Episcopal del Arzobispado de Madrid, Joaquín Martín Abad, “los sacerdotes de esta parroquia se dedicaban exclusivamente a la atención y al servicio en el ámbito de la marginación social, especialmente de adolescentes jóvenes inmigrantes, y la gente del barrio no iba a esa parroquia, sino que se iba a las parroquias de San Francisco de Paula y a Santa Eulalia de Mérida”. Los párrocos que, durante los últimos treinta años han logrado construir una comunidad solidaria de iguales no desarrollan, según el Arzobispado de Madrid, “la función catequética y litúrgica de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia”. Por este motivo y, sobre la consideración de que “los pobres tienen derecho a que (la catequesis) se celebre como está establecido” los curas Enrique de Castro, Javier Baeza y Pepe Díaz han sido eximidos de la responsabilidad de dar misa en la parroquia. No así de seguir desarrollando la labor social de atención a las personas necesitadas y de lucha contra la exclusión social que “además” se verá reforzada con el trabajo de Cáritas.

Madres contra la Droga, la Coordinadora de Barrios, Traperos de Emaus, la Escuela sobre Marginación, la Fundación Raíces…y los centenares de personas que, durante años, han construido y alimentado esta comunidad han constituido una asamblea permanente que se encargará de gestionar el futuro de este proyecto colectivo. La asamblea remitió ayer una carta al arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, invitándole a participar en la misma o a recibir a una comisión parroquial al objeto de encontrar una solución de futuro. La FRAVM apoya a la asamblea en su lucha por evitar la clausura de lo que, para muchos y muchas, constituye una escuela de ciudadanía y un referente de la lucha cotidiana por la justicia social.