Detrás de las mareas y de la marcha del domingo se encuentra la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (MESDAP), una plataforma formada por asociaciones vecinales, colectivos de pacientes y usuarios, organizaciones profesionales, sindicatos y plataformas por sanidad que se puso en marcha ante los planes de externalización de los hospitales madrileños y algunos centros de especialidades y de salud. Gracias a su tesón y después de multitudinarias manifestaciones en la calle, buena parte de estas propuestas quedaron sin efecto, pero la MESDAP decidió continuar su labor de denuncia hasta recuperar todo lo “vendido” o privatizado por los últimos gobiernos regionales (servicios de laboratorio, mamografías, lavandería…) y tratar de frenar el deterioro de una sanidad golpeada por los recortes.

Coherente con esta línea, la MESDAP, en la que participa la FRAVM desde su creación, se ha mostrado contraria a la llamada “Propuesta de Modificación Organizativa en Atención Primaria” de la Comunidad de Madrid desde que tuvo conocimiento de ella, al entender que supone un perjuicio directo a pacientes, usuarios y profesionales de la sanidad y un golpe tremendo a la esencia de la medicina familiar y comunitaria.

Por ello, decidió dedicar la Marea Blanca de este mes, la del pasado domingo, a esta batalla. La protesta vino precedida de las concentraciones por una Atención Primaria digna y de calidad que tuvieron lugar el pasado miércoles ante los centros de salud de la región y que, organizadas por médicos, enfermeras y pediatras, fueron alentadas por las asociaciones vecinales. “Faltan médicos y pediatras, falta personal de enfermería, falta de todo por los recortes y, en vez de aumentar el presupuesto extramermado hasta límites de usura, que es lo que correspondería para bien de la población, aportan la estúpida ocurrencia del proyecto piloto con reducción de horario en 14 centros de salud”, afirmó la MESDAP antes de la manifestación.

Según la plataforma, esta propuesta no solo no beneficiará a las plantillas de trabajadores sanitarios sino que producirá “pérdida de continuidad con el médico o pediatra habitual; ruptura del modelo público; absoluta traición al interés ciudadano y a su derecho a participar de la decisión (que no ha sido alertado ni preguntado por ello); y toma de impulso para seguir con un ERE encubierto”. El plan piloto ha sido firmado por dos sindicatos sanitarios únicamente, AMYTS y CSIT Unión Profesional, y cuenta con la oposición de CCOO, UGT, CGT, MAT y SATSE, entre otros, de las asociaciones vecinales y de las plataformas en defensa de la sanidad pública.

De extenderse la propuesta del Gobierno regional a todos los centros de salud se perderían más de 6.000.000 de citas médicas, que son las que se cursaron en 2017 en Atención Primaria después de las 18:30 y, desde luego, se saturarán las Urgencias, que desde hace tiempo claman por un refuerzo de personal.

Para la MESDAP, estamos ante un “ataque sin precedentes a la Atención Primaria y con ella un esfuerzo contundente para hundir el Sistema Nacional de Salud tirando abajo sus cimientos”.