A pesar de las medidas adoptadas por el Ayuntamiento para restringir el acceso del tráfico rodado al Barrio de las Letras, parece que a sus vecinos les quedan aún algunas batallas por librar en su particular guerra contra el ruido. Aunque a partir del 22 de septiembre sólo tendrán acceso a sus calles los residentes, el transporte público, los servicios y urgencias y los vehículos para labores de carga y descarga, esta medida, cuyo cumplimiento estará bajo supervisión de agentes de movilidad y policía municipal, es a todas luces insuficiente para conquistar estándares mínimos de calidad ambiental y garantizar el descanso de sus vecinos. Esta es su valoración, la valoración de quienes, fin de semana sí y otro también, padecen las consecuencias de los usos y costumbres asociados al ocio nocturno.Hasta el momento, la guerra contra la contaminación acústica ha generado mucho ruido y pocas nueces. Sin embargo, los vecinos de las Letras no claudican en su empeño por hacer de su barrio un lugar habitable que garantice la pacífica convivencia y el descanso de todos ellos y ellas. Con ese afán la Asociación de Vecinos inició, hace ya algunos años, una guerra contra los hábitos más insolidarios asociados al ocio nocturno. En el camino ha encontrado no sólo detractores sino también muchos compañeros de viaje, como los empresarios de la hostelería interesados, como ellos, en proponer alternativas al ocio polarizado y masificado que satura algunas zonas, particularmente del centro de Madrid y las agrede con graves repercusiones sociales (drogodependencias), medioambientales (contaminación acústica y atmosférica) y económicas (desequilibrio territorial).En su intento por idear alternativas constructivas y consensuadas con todos los agentes sociales implicados (hosteleros, vecinos y consumidores-usuarios), los vecinos han llevado a cabo numerosas reuniones a fin de elaborar un plan de reconversión que desconcentre, diversifique y racionalice el ocio nocturno. Siempre desde la premisa de que la sociedad civil debe asumir su participación activa en la sociedad, comprometiéndose en la resolución de sus conflictos, particularmente cuando afectan a los pilares de la convivencia ciudadana. Cierre escalonadoEn este sentido, han dado un paso adelante haciendo llegar una propuesta al alcalde de Madrid: escalonar el cierre de los locales de ocio nocturno en función de la zona en la que se hallen ubicados. Es decir, dependiendo de si están en un área saturada de ruidos, en una zona de viviendas sin problemas o en zona residencial. ‘Con esta propuesta –argumentan- se pretende acercar el ocio a las personas y no como ocurre actualmente, que las personas tienen que desplazarse hacia el ocio centralizado”. Asimismo, aseguran que la propuesta no tiene ningún coste para los madrileños y sí beneficios medioambientales y otros como la drástica reducción del número de accidentes y muertes. La pelota está ahora en el tejado del Ayuntamiento y el teléfono de la asociación abierto para continuar dialogando.