El citado cuento empieza de la siguiente manera: “Había una vez un municipio llamado Aravaca que hizo el peor trato de su vida cuando a principios de los años 50 del pasado siglo XX lo anexionaron a Madrid. Desde entonces y debido a su particular ubicación en una zona privilegiada de la capital, entre el Monte del Pardo y de la Casa de Campo, y a sólo 9 kilómetros de la Puerta del Sol, ha sido terreno goloso para todo tipo de especuladores.

“El Ayuntamiento de Madrid tuvo, muchos años después de su anexión, la gentileza de añadir su nombre al distrito de Moncloa, pasándose a llamar de Moncloa-Aravaca. Desde entonces el poder municipal poco ha hecho por Aravaca y por sus 30.000 habitantes actuales. Su cantidad hace que su peso sea poco relevante en los comicios locales, sin embargo sus impuestos (IBI, Paso de Carruajes, Impuesto de Basuras) son de los más elevados de la capital, incluso más que municipios adyacentes como Pozuelo de Alarcón.

“Un día, los vecinos, hartos de vivir en una supuesta zona de lujo de la capital en la que se carece de servicios de los que disfrutan cualquier barrio de esos a los que los señores del Ayuntamiento de Madrid llaman obreros como una biblioteca pública decidieron que iban a reivindicarla…

¿Te interesa saber como continúa el cuento? Ven a ver cómo los vecinos y, especialmente los niños de Aravaca, se divierten mientras reivindican una biblioteca porque la lectura y la cultura nos hace más felices”, finaliza el arranque del relato elaborado por los vecinos y vecina