Los 25.000 vecinos y vecinas del barrio de San Fermín (Usera) solo tienen acceso a una biblioteca: el aula de biblioteca vecinal que autogestiona la asociación del barrio desde 1994, surgida con fondos aportados por muchos vecinos y colaboradores, y que funciona con trabajo voluntario. Este espacio ubicado en el albergue de San Fermín, cuenta con más de 1.000 carnets de usuarios y sirve de “tabla de salvación” a los colegios, a la escuela infantil del barrio, y a varios institutos cercanos. Pero también sirve para jóvenes y adultos, tanto en el préstamo de libros como en la necesidad de disponer de una sala donde estudiar. Además de estas funciones de préstamo y de sala de consulta y estudio, la biblioteca organiza actividades de animación a la lectura y de desarrollo de hábitos lectores, así como la celebración de actos interculturales en el día del libro, en el trueque de libros, en las fiestas del barrio.

Pero todo ello no resuelve las necesidades culturales y de biblioteca, ni por medios y recursos de todo tipo, ni por instalaciones, ni por personal bibliotecario, en un barrio que ha crecido mucho y que se encuentra aislado entre grandes vías de circulación. Por lo que los equipamientos de biblioteca resultan de muy difícil acceso a los vecinos y vecinas y les hace casi imposible poder trasladarse a otros barrios de la capital para pedir prestados libros o estudiar.

Tras muchos años de reivindicaciones, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid gobernado por Alberto Ruiz Gallardón acordó construir una biblioteca municipal en el barrio en el marco del Plan Especial de Inversiones del distrito de Usera 2009-2013.

En 2014 no hay ni rastro de la biblioteca. Es más, no hay rastro siquiera de la reserva de la partida presupuestaria para construirla. “Exigimos –subraya Víctor Renes– que el Ayuntamiento cumpla sus compromisos y reserve el dinero necesario para construirla en los presupuestos de 2015”.

Por todo ello, el domingo 1 de junio pusieron la primera piedra de la biblioteca comprometida para demostrar que “sí se puede”. La alcaldesa, a la que remitieron sendas invitaciones para acudir al acto, no hizo acto de presencia, por lo que la asociación vecinal irá al Ayuntamiento para entregar en mano las 1.500 tarjetas firmadas por otros tantos vecinos del barrio y los trabajos reivindicativos realizados por los centros escolares y grupos educativos de San Fermín y recordarle que “está obligada a cumplir el compromiso del Ayuntamiento” al igual que la ciudadanía está obligada a pagar los impuestos”. Los años pasan, remachan, y “los niños, niñas, jóvenes y adultos de nuestro barrio siguen sin tener acceso al derecho a la cultura en igualdad de condiciones”.