Desde hace 24 años, los mismos que tiene la planta, los colectivos vecinales y ecologistas batallan para que esta sea clausurada y deje de producir emisiones contaminantes, un compromiso de la anterior corporación municipal que ahora puede quedar en el aire.

Aunque la FRAVM defendía cerrar la controvertida instalación cinco años antes, cuando finalizara su contrato de explotación, consideró una importante victoria ciudadana el acuerdo municipal de clausurarla definitivamente en 2025, tras un plan de reducción progresiva de su actividad. La inclusión de este extremo en la Estrategia de Residuos del Ayuntamiento, que fue aprobada por la Junta de Gobierno el pasado 16 de mayo, es una de las razones por las que la FRAVM valoró en su momento de manera positiva este documento, que sitúa a la capital en un modelo de gestión de residuos avanzado y en la senda de cumplimiento de las exigencias de la Unión Europea.

Sin duda, la Estrategia es mejorable y en algunos aspectos peca de falta de ambición, pero supone un paso de gigante para la ciudad, al apostar claramente por la transformación y aprovechamiento de los residuos frente a métodos que hoy resultan obsoletos como la incineración y el almacenaje en vertederos. El texto consolida la línea iniciada por el anterior de equipo de Gobierno local de impulso de la recogida selectiva de residuos orgánicos y el compostaje (tanto industrial como comunitario) e introduce novedades clave para las asociaciones vecinales, como la descentralización y desconcentración de los centros de tratamiento, así como su renovación. En la actualidad, el sureste de Madrid acumula la mayor parte de estas infraestructuras, muchas de las cuales se encuentran en un estado deplorable.

La Estrategia también recoge parte de las alegaciones que en su día presentó la FRAVM junto a Ecologistas en Acción, GRAMA y Amigos de la Tierra, como la creación de una ordenanza municipal sobre malos olores, algo absolutamente pionero en el Estado.

Por todo lo anterior, la FRAVM se muestra muy preocupada ante el recurso judicial presentado por la Comunidad de Madrid y las intenciones del actual Gobierno local de revisar la Estrategia e incluso de aprobar una nueva, lo que puede echar al traste el camino iniciado. La federación vecinal no entiende la actitud del Ejecutivo regional, que trata de anular un documento meramente estratégico por simples defectos de forma en su tramitación, a pesar de haber aprobado su propia Estrategia de Gestión Sostenible de los Residuos de la Comunidad de Madrid 2017-2024 con dos años de retraso, un documento que, a diferencia del municipal, ni siquiera incluye objetivos cuantitativos.

Nos sorprende que la Consejería de Medio Ambiente sea tan severa con el texto del Consistorio, hasta el punto de llevarlo a tribunales, cuando la Comunidad de Madrid ha realizado sus deberes en esta materia con un cinco raspado y con mucho retraso.

A pesar de este hecho, esperamos que, a diferencia de lo sucedido en los últimos años, los nuevos gobiernos regional y capitalino trabajen de manera más coordinada y armónica en este y otros asuntos esenciales para la ciudadanía, sin caer en actitudes revanchistas, manteniendo y desarrollando políticas, iniciativas y estrategias de los anteriores equipos de Gobierno que se han demostrado eficaces, justas, racionales y modernas, y que además cuentan con el apoyo de las organizaciones sociales y vecinales. Por eso, solicitamos al actual Consistorio de Madrid que mantenga el acuerdo de cerrar la incineradora de Valdemingómez en 2025 así como otros compromisos que recoge la actual Estrategia de Residuos, y que a la hora de definir sus actuaciones y líneas de trabajo tenga en cuenta el parecer de los colectivos vecinales.