San Blas-Canillejas es uno de los distritos de Madrid que posee más zonas interbloque (ver mapa) y también uno de los que acumulan más quejas vecinales por la falta de limpieza de estas áreas pero también por la suciedad y falta de mantenimiento de sus calles, plazas y zonas verdes. Barrios enteros como el Gran San Blas o la UVA de Canillejas, en los que residen decenas de miles de personas, forman parte de los 294 ámbitos interbloque excluidos de la limpieza ordinaria del Ayuntamiento. Hoy sus rincones acumulan todo tipo de basura, hojas y excrementos caninos.

Por ello, no es de extrañar que sus asociaciones vecinales hayan sido las primeras en movilizarse para que el Consistorio asuma la conservación de estos espacios peatonales de uso público. La concentración del miércoles se produjo después de siete asambleas informativas en la calle en las que participaron varios centenares de personas y de que la FRAVM pidiera la intervención del Defensor del Pueblo para resolver el problema.

Durante la concentración del miércoles, portavoces de la coordinadora vecinal de San Blas-Canillejas dieron lectura al siguiente comunicado:

COMUNICADO DE LA COORDINADORA DE ENTIDADES CIUDADANAS DE SAN BLAS – CANILLEJAS ANTE LA FALTA DE LIMPIEZA EN NUESTRAS CALLES

El pasado mes de noviembre el Ayuntamiento de Madrid firmó y aprobó el nuevo contrato de limpieza. A diferencia de lo que habían prometido, este nuevo contrato no sólo no mejoró el servicio y las condiciones laborales de las personas empleadas, si no que empeoró las condiciones con el consiguiente trastorno/perjuicio para las vecinas y vecinos.

El nuevo contrato de limpieza deja excluidas zonas de numerosos distritos y barrios, sobre todo periféricos, los cuales llevan desde la firma del mismo en una situación de dejadez cada vez más acuciante.

Desde el Ayuntamiento y nuestra Junta de Distrito se justifican diciendo que ha sido un pequeño despiste, quienes convivimos con las consecuencias y sabiendo que barrios somos los afectados, no lo entendemos así, sino que entendemos que, dejar sin servicio de limpieza a 14 distritos de todo Madrid, no se puede calificar como pequeño despiste; nos condena a tener que soportar unas condiciones totalmente deplorables en comparación con otros barrios, curiosamente aquellas más céntricas y con un poder adquisitivo más elevado.

No nos engañan, se trata de una estrategia claramente efectuada para inflar los contratos con las grandes empresas. Nos fuerzan a exigir dignidad y el trato decente y humano que nos merecemos, para así justificar una subida de los costes de limpieza.

Otra de las justificaciones que utilizan hace referencia a que los espacios interbloque son propiedad del vecindario, y por tanto privadas. Concretamente, en el caso de nuestro distrito, esas zonas son propiedad o del Ayuntamiento o del IVIMA, por lo tanto, de la Comunidad de Madrid, pero no de las vecinas y vecinos. Si así fuera, en los últimos años el propio Ayuntamiento habría estado cometiendo irregularidades, ya que sí estaban contempladas en los antiguos contratos.

La estrategia de privatización de los servicios públicos afecta especialmente a aquellas personas que viven en las situaciones más precarias. No es la primera vez que pasa; primero devalúan el servicio público para justificar su venta, y una vez está en manos privadas, extraen cada vez más de los fondos de todas hasta arruinar el servicio y volver a venderlo a precio de oro a los ayuntamientos y gobiernos.

El nuevo contrato avalado por el Ayuntamiento es un agravio a la periferia. No somos barrios olvidados, somos barrios discriminados directamente por la administración que quiere que no tengamos los mismos derechos, que nos quiere arrebatar espacios de reunión y de encuentro para menores, adolescentes, familias… para el vecindario en general. El Ayuntamiento quiere que nuestras calles, plazas, parques… estén sucios, grises y sin alegría.

Desde los barrios del distrito San Blas – Canillejas, las vecinas y los vecinos reivindicamos y exigimos a la administración pública una solución inmediata, que pongan remedio a la insalubridad que ellos mismos han generado, que nos traten con respeto y dignidad y que asuman su responsabilidad ante la situación de dejadez.

Como representante del Ayuntamiento en nuestro distrito, el concejal Martín Casariego, debería dar la cara por las personas que vivimos en el distrito, por las vecinas y los vecinos de los barrios, exigir a las instituciones responsables gobernadas por su partido y aliados políticos las condiciones necesarias para que podamos tener una vida digna y revertir años de desigualdad con respecto a otras zonas de nuestra misma ciudad. Por eso nos citamos aquí, frente a su pleno, para pedir que dé la cara.

¡No es que queramos vivir así, es que queremos vivir aquí!