Los problemas de convivencia provocados por el ruido proveniente de los locales de ocio nocturno son harto conocidos por casi todos los barrios del centro de la capital madrileña. La difícil conciliación del derecho al descanso de los vecinos y el derecho de los empresarios a explotar sus negocios ha dejado en punto muerto la resolución de un problema con el que unos y otros se han acostumbrado a vivir.
Desde hace unos meses, la AV Ópera-Austrias ha intensificado una lucha en la que no quería claudicar. La pasada semana y, “a instancias” de la Junta Municipal de Centro, representantes vecinales se dieron cita con responsables de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de Ramales a Mayor. Del encuentro salió un acuerdo por el cual los hosteleros de las calles Santiago y Milaneses cuyos locales tienen licencia de terrazas adelantarán una hora su cierre, hasta la medianoche de jueves a domingo y hasta la 1.30 horas los viernes, sábados y festivos.
El acuerdo incluye, asimismo, la posibilidad de que los empresarios que vieron reducido el número de mesas de sus terrazas en las últimas semanas por indicación del Ayuntamiento puedan ‘recuperarlas, no superando nunca el número máximo concedido por licencia, y siempre y cuando cumplan los horarios establecidos y las mesas no interfieran el acceso a las comunidades de vecinos colindantes ni a los negocios o los pasos de peatones’.
Por otra parte, los hosteleros se han comprometido también a colocar ‘de manera visible’ la información sobre el número de mesas autorizadas en su licencia, el número de licencia, el aforo máximo y el horario de apertura y cierre. También insistirán a sus clientes para que respeten el descanso de sus vecinos.
Ambas asociaciones instarán al Ayuntamiento de la capital a ‘tratar de extender’ este acuerdo a otras zonas colindantes ‘para evitar agravios comparativos sobre el horario de cierre’.