Su Coordinadora de Asociaciones Vecinales y la FRAVM han dado la voz de alarma ante unos trabajos que podrían estar ejecutándose sin los permisos y licencias adecuados, con una prisa que nadie comprende. Estas entidades sospechan que la empresa constructora está en estos momentos preparando los terrenos para conectar El Cañaveral con Coslada a través de una vía urbana, lo que requiere la ocupación de parte del término municipal de este último municipio.

Los colectivos vecinales llevan meses peleando para que este macro proyecto, el Parque Comercial Solia, se levante en una ubicación diferente a la proyectada, con el fin de proteger la zona verde más importante de Coslada y minimizar su impacto negativo en la movilidad y en la calidad del aire. Aunque ubicada en el desarrollo de El Cañaveral, en el distrito capitalino de Vicálvaro, la superficie comercial afectará especialmente a la vida de los habitantes de la localidad vecina.

“No entendemos por qué las máquinas están trabajando en algunas zonas que pertenecen a Coslada; estamos seguros de que el Ayuntamiento de este lugar no ha concedido licencia alguna para ello, por lo que vamos a pedir que paralice los trabajos de inmediato”, adelanta Eloy Rodríguez, portavoz de la FRAVM. Precisamente esta tarde Rodríguez, acompañado de una delegación de la coordinadora vecinal, mantendrá una reunión con el concejal de Medio Ambiente de Coslada en la que trasladará esta petición.

Por otro lado, la empresa constructora ha marcado con pintura diversos pinos de gran porte, y los vecinos y vecinas temen que hayan sido seleccionados para su eliminación. “No podemos consentir que toquen el Humedal así como así; es el pulmón de Coslada y debe seguir siéndolo”, remacha el representante de la federación vecinal.

Impulsado por la promotora de complejos comerciales Mackintosh Mall y el fondo de inversión Azora, Solia se levantará previsiblemente en el primer semestre de 2020 sobre una superficie de unos 224.000 m², que incluirá 65.000 m² de centro comercial, 25.000 m² de outlet y 4.000 plazas de aparcamiento. Según estas empresas, el espacio contará con tiendas, atracciones deportivas como un lago de olas artificiales y una gigantesca zona de restauración. Enclavado en El Cañaveral, limitará con el Bosque del Humedal y los barrios de El Esparragal y La Colina, ambos en Coslada.

Su actividad, además de generar un impacto negativo en el comercio local, provocará un importante aumento del tráfico en la zona, que no solo afectará negativamente a la movilidad sino también a su calidad del aire, señalada por las estaciones de medición como una de las más contaminadas del área metropolitana de Madrid. Además, el incremento de los flujos de tráfico y aparcamiento de la nueva superficie alterarán sin duda el carácter natural del Humedal, con efectos negativos en su flora y fauna.

El pasado 12 de mayo, la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Coslada, la FRAVM y Ecologistas en Acción organizaron una marcha en esta zona verde para pedir a los ayuntamientos de Madrid y Coslada y a la junta de compensación del nuevo desarrollo urbanístico “que impulsen y apoyen un cambio de ubicación” del proyecto, que cuente “con el consenso de los municipios afectados”. Hace dos años, la Asociación Vecinal El Cerro trasladó esta demanda a los dos ayuntamientos aludidos, y el de Coslada respondió indicando que compartía su preocupación, pero ninguno de los dos ha dado paso alguno para dar respuesta a “esta grave amenaza”.