El pasado martes, 8 de junio, murió ahogado un joven de 14 años en la Laguna Grande de Ambroz. Todos los grupos ecologistas y conservacionistas y asociaciones vecinales nos sumamos al lamento general que ha provocado este desgraciado incidente, que nunca debería de haber sucedido.

Nos gustaría señalar que este hecho no sólo se debe a la imprudencia de los jóvenes que, aunque prohibido, siguen practicando el baño en la laguna, sino también a las condiciones que permiten que esto pueda suceder: la empresa minera no ha provisto a la laguna de un cerramiento en condiciones ni de una vigilancia efectiva.

La FRAVM, así como el resto de integrantes del Grupo de Trabajo para la protección y conservación de las Lagunas de Ambroz y su entorno, consideran que pueden evitarse sucesos como el acontecido con una buena planificación del espacio, impidiendo el paso a la lámina de agua con un cerramiento adecuado, y con vigilancia, que evite que, tanto las personas puedan sufrir accidentes, como las molestias que estas pueden producir a especies protegidas que crían y descansan en la laguna. En este sentido, la reapertura de la explotación minera, además de no eliminar peligros, supondría la pérdida irreversible de toda la vida que actualmente alberga, fruto de más de una década de renaturalización.

Por otra parte, una mina, a menos de 300 metros de las viviendas de los distritos de San Blas-Canillejas y Vicálvaro, sería algo inaudito, sin precedentes en la capital y seguramente en el resto del país. Esto ha levantado mucha preocupación y malestar en la población de estos barrios, por los riesgos potenciales sobre la salud que la actividad minera pudiese suponer, sobre todo teniendo en cuenta que se extendería en más de una década. Por ello, la FRAVM y el citado Grupo de Trabajo han solicitado al Ayuntamiento de Madrid que, al amparo del Artículo 35 contenido en la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública, lleve a cabo la preceptiva “Evaluación del Impacto en la Salud” que vele por el bienestar de todos los ciudadanos de estos barrios.

Finalmente, conviene recordar que el Ayuntamiento de Madrid aprobó en el pleno celebrado el pasado 30 de marzo, con el voto a favor de todos los partidos políticos, la protección de las lagunas, reconociendo así su valor como punto caliente de biodiversidad en la capital. Todo esto demuestra, una vez más, la urgencia de trabajar en una protección efectiva del espacio, abogando por una naturalización y una reordenación del mismo, que lo haga transitable para las personas, a la vez que seguro para las mismas y la flora y la fauna que alberga.